CARACAS, Venezuela.- Las elecciones en Venezuela empezaron con poco movimiento. En los centros de votación no había largas filas. No obstante, a medida que ha transcurrido el día, la gente se ha acercado poco a poco a las urnas.
La Prensa realizó un recorrido por varios puntos de Caracas, como el barrio 23 de Enero, en tres centros de votación (la Escuela Experimental Venezuela, el liceo Andrés Bello y el Colegio Bicentenario Republicano).
De acuerdo con algunas fuentes consultadas, la falta de concurrencia a las urnas durante la mañana pudo deberse a dos factores.
La primera: el proceso electrónico ya está cada vez más interiorizado en el votante venezolano. En octubre, gran parte de las filas se debió a los atrasos porque las autoridades debían explicar cómo funcionaba el sistema, puesto que imperó la confusión, etc. Incluso se reportaron cientos de miles de votos nulos involuntarios.
Esta vez, la fluidez con la que marcha el proceso es notable. En el liceo Andrés Bello, el centro de votación más grande de la ciudad, se hizo un experimento, junto a un oficial del CNE, de seguir a un votante cualquiera por todo el proceso. Le tomó 5 minutos y 51 segundos completarlo.
El segundo: los candidatos fueron muy enfáticos en que sus votantes se distribuyeran a lo largo del día. Henríquez Capriles fue el que más enérgicamente pidió a sus simpatizantes que se repartieran las horas, con lo que se espera que la mayor parte de sus votantes salga después del mediodía.
Se dice también que el voto fuerte del chavismo sale en la tarde. Se espera, entonces, que durante la tarde las concentraciones sean más altas. Aparte de eso, ambos bandos se ven bastante confiados, e impera la sensación de que hoy es un día crucial para el futuro del país.
En el colegio Bicentenario, una señora me decía que el techo político de Capriles era de 6.7 millones de votos (los que sacó en la elección anterior), mientras que el de Maduro era de cero, pues todos sus votos son de Chávez.
Con la previsible mejora en los últimos seis meses por parte de Capriles, y la cantidad de votos que el chavismo podría haber perdido por la muerte de Chávez (o por gente que simplemente no le votará a Maduro), le parecía bastante factible que las fuerzas se equilibraran y que Capriles terminara ganando.
SUBE LA ASISTENCIA
Hicimos un recorrido por el área de Petare (el barrio más grande de Latinoamérica) –avanzado el día- y la tónica sigue igual: la afluencia es alta, pero el proceso es muy fluido.
Más allá de lo que cada uno piense, si en esta elección la participación es alta --y si el perdedor acepta de buena gana los resultados-- pueden ser unas elecciones ejemplares para el mundo entero, sobre todo en cuanto a la eficiencia del mismo proceso.
Pero no todo es bueno. Se reportan por todos lados violaciones de la ley electoral. Por la calle abundan carros con bocinas instaladas que llaman a votar por uno u otro candidato (da la impresión de haber más del lado chavista). Y lo peor del chavismo: hay varios reportes de grupos de motorizados armados intimidando a miembros de la oposición.
Vale la pena aclarar que aquí en Venezuela no se puede acudir a votar ni siquiera con una gorra de un partido político.
En cuanto a curiosidades, encontré un soldado venezolano que había estudiado en la Escuela de las Américas. La mitad de los jóvenes panameños-creo- ni sabe que eso existió.
Además, es bueno recalcar que en estos días se cumple el 11 aniversario del fallido intento de golpe de Estado a Hugo Chávez en 2002. Chavez estuvo 48 horas preso, y el 13 de abril fue restituido en el poder.
Es imposible sobreestimar la importancia que esa fecha tiene para el chavismo y, por consecuencia, el simbolismo que acarrea para esta elección. Ya incluso antes que muriera Chávez se hablaba del 13 de abril como día de resurrección.
Ahora imagínense hoy. Por el lado opositor también puede haber un aniversario significativo: el Titanic se hundió una noche como la de hoy hace 101 años. A esta hora empiezan a salir ciertas cifras.
Una fuente que tengo en el chavismo me habla de que ya manejan que Maduro está ganando a nivel nacional, pero con tendencia a perder en Caracas, Táchira y Lara. A esta hora también se habla de que van 11.5 millones de votantes, lo que equivale a cerca del 60% del electorado (18.9 millones).
También se hizo un recorrido por barrios exclusivos, como Macaracuay, y casualmente fue el único lugar donde se tuvo problemas para tomar fotos. Incluso, un soldado retuvo nuestros pasaportes por un rato.
