Algunos de mis conciudadanos tienen la creencia de que poseer una cédula de identidad personal panameña los hace, en esencia, panameños e ignoran que este documento es en realidad un instrumento legal. La verdad es otra. Los panameños, como cualquier grupo de otra región del orbe, tienen, además de la cédula de identidad personal, sus propias idiosincrasias y características. V. gr., los panameños utilizan el idioma español (es oficial), celebran las efemérides patrias y fiestas que les pertenecen, guardan cierta relación con la historia de Panamá, veneran su bandera y su escudo y profesan predominantemente la religión católica. No obstante, todo lo anterior ha sido descuidado en los últimos 40 años y hay señales de distorsiones de nuestras maneras de ser. Indico como ejemplo que en el traje típico del hombre panameño se ha reemplazado las cutarras por zapatos de dos colores y la camisa con que se viste es el liki liki venezolano. ¿De dónde salió esto?
En esta ocasión deseo referirme específicamente a parte de la historia de la religión católica y en particular a la arquitectura del templo o iglesia Nuestra Señora de la Merced, ubicada en lo que se denomina el Casco Antiguo de la ciudad capital (avenida Central y calles 10 y 9). La estructura original se construyó en lo que llamamos Panamá La Vieja, en 1522. Servía esta, además de templo, como convento y sitio de descanso de los misioneros que procedían de España. Siempre ha sido regentada por la primera orden religiosa (los mercedarios) que se estableció en tierra firme del continente americano. Quien tenga interés en conocer más sobre los mercedarios los refiero al cronista de esta orden, Tirso de Molina (creador del inmortal Don Juan).
Con la destrucción e incendio de Panamá La Vieja, el templo incluso, en 1671, la iglesia se reemplazó, al trasladarse la capital del país al lugar actual, con una nueva estructura la cual se erigió entre 1678 y 1732 y que es la que conocemos.
La iglesia la Merced (nombre más conocido) está unido a la historia de Panamá y sus personajes más conspicuos. Basta mencionar que en ella recibieron las aguas bautismales los próceres y patriotas María Ossa de Amador y Manuel José Hurtado, padre de la educación panameña. Por cierto este último fue el primer panameño que nació en la ciudad de Panamá después del 28 de noviembre de 1821. En este lugar sagrado, el dr. Justo Arosemena se desposó con Francisca de la Barrera.
Arquitectónicamente hablando, casi todas las iglesias tienen una planta en forma de algún tipo de cruz en relación con la nave central. También, la mayoría de las naves centrales tienen, a cada lado, una nave secundaria. En el caso de la iglesia La Merced, la cruz es llamada latina. Los interiores del templo son modestos y se destaca un techo soportado por columnas gigantes que descansan sobre un pedestal. Las imágenes más reverenciadas por los fieles son la Virgen de la Merced, obviamente, y Jesús Nazareno. Un incendio, en 1963, le causó daños considerables.
Cal y canto es el sistema de construcción de las paredes, con excepción de la fachada principal que está edificada con piedras cuidadosamente elaboradas. Estas piedras son las mismas que se utilizaron para levantar el templo que incendiaron en 1671. La composición o diseño de la elevación principal se conforma de pilastras, nichos, arquitrabes, arco sobre la puerta y el atrio elevado. Todo esto nos recuerda las primeras iglesias del catolicismo (Bizancio).
Hemos señalado sucintamente la importancia del templo Nuestra Señora de la Merced como patrimonio y legado de nuestra nacionalidad, historia y arquitectura. Alguien dijo “un pueblo sin memoria no tiene futuro”.

