Joe Tidy - Corresponsal de ciberseguridad, BBC World Service
El campo de batalla en Ucrania podría contar pronto con más robots que soldados humanos: esa es la sorprendente afirmación de una compañía militar ucraniano-británica.
La BBC visitó las instalaciones de UFORCE en Londres, que son discretas y carecen de distintivos, una medida que según la empresa busca protegerla de un posible sabotaje ruso.
Quería saber más sobre esta compañía debido a su participación en lo que Ucrania califica como una operación militar sin precedentes: la conquista de territorio enemigo utilizando únicamente robots y drones.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, hizo esta afirmación en un video el mes pasado en el que destacaba las armas robóticas de nuevo desarrollo de Ucrania.
Ambas partes han empleado sistemas aéreos y terrestres no tripulados durante el conflicto y los analistas afirman que la guerra aceleró drásticamente el desarrollo de la tecnología militar.
También intensificó el debate sobre el futuro de la guerra y sus implicaciones para los soldados, tanto robots como humanos.

150.000 misiones de combate
Zelensky se ha mostrado dispuesto a dar a conocer lo que, según él, fue una primicia en la historia de la guerra, pero el ejército de Ucrania se niega a proporcionar detalles de la operación.
Del mismo modo, un representante de UFORCE no quiso hacer comentarios sobre la batalla robótica descrita en el video de Zelensky, pero afirmó que los drones aéreos, terrestres y marítimos de UFORCE se utilizan en operaciones de combate.
“No puedo entrar en detalles sobre la operación ni sobre cómo participó UFORCE, pero hemos llevado a cabo más de 150.000 misiones de combate con éxito desde la invasión rusa a gran escala en 2022”, afirmó Rhiannon Padley, directora de alianzas estratégicas de la empresa en Reino Unido.
Lo que sí está claro es que los sistemas de armas robóticas son un gran negocio.
La empresa se expandió rápidamente y hace poco alcanzó el estatus de “unicornio”, es decir, una compañía de capital privado valorada en más de US$1.000 millones.
En el video de Zelensky se mostraban drones y armamento de fabricación ucraniana.
Añadió que el fenómeno de robots que luchan contra robots probablemente se hará más común, llegando incluso a que los sistemas no tripulados superen en número a los soldados humanos.
Rusia también despliega robots diseñados para lanzar explosivos contra posiciones ucranianas. Los analistas afirman que los avances en esta tecnología probablemente redefinirán la forma en que se librarán las guerras en el futuro.
“Realmente considero que Ucrania es una gran fuente de aprendizaje para el futuro de la defensa nacional y el armamento”, dijo Melanie Sisson, investigadora principal de la Brookings Institution.
“Es un caso de estudio impresionante sobre cómo la necesidad impulsa la invención”.

UFORCE forma parte de un grupo cada vez mayor de las denominadas empresas de defensa “Neo-Prime”, que plantean un desafío a firmas consolidadas como BAE Systems, Boeing y Lockheed Martin.
Otra de ellas es Anduril, una empresa estadounidense de tecnología de defensa que llevó a cabo en febrero su primer vuelo de prueba de un avión de combate sin piloto.
Aunque la mayoría de los drones siguen siendo operados de forma remota por humanos, empresas como Anduril incorporan cada vez más la inteligencia artificial a los sistemas de armas.
Los drones terrestres de UFORCE utilizan softwares diseñados para ayudar en la identificación de objetivos, mientras que Anduril afirma que algunos de sus sistemas pueden completar de forma autónoma la fase final de un ataque.

Adoptar la inteligencia artificial
El Gobierno de Estados Unidos instó públicamente a sus fuerzas armadas a adoptar la inteligencia artificial de forma agresiva.
En enero, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, afirmó que el país debe convertirse en una “fuerza de combate centrada en la IA”.
China también aumenta el uso de sistemas militares basados en IA, según una evaluación del Departamento de Defensa de Estados Unidos publicada el año pasado.
Los analistas aseguran que puede ser difícil evitar un futuro en el que los robots se enfrenten directamente entre sí en el campo de batalla.
“Los drones ucranianos y rusos ya luchan entre sí”, señaló Jacob Parakilas, de RAND Europe, un grupo de expertos.
“Parece extremadamente probable, si no inevitable, que esto se extienda a la guerra terrestre y marítima”.
Sin embargo, los grupos de derechos humanos advierten de que una mayor autonomía en los sistemas de armas suscita serias preocupaciones en materia de responsabilidad.
“Los ejércitos adoptan la IA para acelerar procesos como la identificación de objetivos. Pero delegar decisiones de vida o muerte a las máquinas plantea profundos riesgos éticos y de derechos humanos”, afirmó Patrick Wilcken, de Amnistía Internacional.
Los fabricantes de armas argumentan que mantener a “un humano en el bucle” resuelve esas preocupaciones, insistiendo en que las decisiones de emplear la fuerza siguen recayendo en el personal militar.
“Los humanos necesitan descanso y comida, y en condiciones de combate esas necesidades no siempre se satisfacen”, dijo el doctor Rich Drake, director general de Anduril Industries en el Reino Unido.
“La informática nos permite reducir los errores a lo largo de lo que llamamos la cadena de ataque”.
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