Rompiendo el silencio en los Territorios Ocupados

En marzo de 2004, un grupo de veteranos de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) que habían servido en Hebrón (Cisjordania) durante la Segunda Intifada (2000-2005), decidieron fundar una organización para concienciar a la sociedad israelí de la realidad diaria de la ocupación militar israelí de los Territorios Palestinos. Significativamente, decidieron llamarla Breaking the Silence (BTS, en español: Rompiendo el Silencio).

Como organización, BTS representa uno de los problemas más profundos de la sociedad israelí: el daño psicológico –y el deterioro moral— que causa la ocupación militar de un ejército sobre un pueblo. En su website, explican que en los Territorios

“los casos de abuso hacia los palestinos, saqueo y destrucción de su propiedad han sido la norma por años, pero son tratados y explicados como incidentes extremos y aislados. Mientras que esta realidad es perfectamente conocida por los soldados y comandantes israelíes, nuestra sociedad continua haciendo la vista gorda, negando lo que se hace en su nombre. Los soldados que regresan a la vida civil descubren la brecha entre la realidad de los Territorios y el silencio sobre esta realidad que impera en Israel. Para volver a ser civiles, se les fuerza a ignorar lo que vieron e hicieron allí”.

Para romper ese silencio, BTS decidió utilizar el arma más accesible y poderosa que tenía: los testimonios de sus miembros y los de sus compañeros. Así, fueron recopilando relatos de jóvenes israelíes que iban regresando del servicio militar –obligatorio por 3 años para los hombres y 21 meses para las mujeres— o de las guerras y operaciones militares de las FDI –popularmente conocidas como Tzáhal por su acrónimo en hebreo— en los Territorios Palestinos o en la región.

Al día de hoy, BTS ha recogido más de 700 testimonios de soldados provenientes de todos los estratos de la sociedad israelí y todas las unidades que operan en los Territorios (Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental). La mayor parte de las narraciones son anónimas, pero todas sin excepción son verificadas con la mayor rigurosidad. Su cada vez más completo retrato de la ocupación militar israelí se ha visto complementado con charlas, reuniones, tours y otros eventos que ayudan a, en sus propias palabras, “a que las voces de estos soldados sean escuchadas, empujando a la sociedad israelí a enfrentar la realidad que ha ayudado a crear”.

El entrenamiento es mínimo, y la mayor parte es para ir a la guerra contra Siria, Egipto, etc. Pero realmente uno no recibe mucho entrenamiento, quizá un par de días, y son cosas básicas como el funcionamiento de un punto de control (retén) o cómo hacer un arresto en una casa, pero nada de cosas como el idioma árabe, por ejemplo.

Quizás recibes una clase de una hora con palabras básicas como “deténgase” o “abra el maletero del carro” o “voy a disparar”, ese tipo de cosas.

Sí y no. Te explican hasta cierto punto, pero la mayor parte te lo dicen una vez en el campo porque las órdenes cambian de lugar a lugar y de momento a momento. De hecho, uno de nuestros principales objetivos en BTS es mostrar la clase de órdenes que reciben los soldados.

Toma el caso de las reglas de enfrentamiento (RDE), que son las que rigen cuándo un soldado puede disparar. Las RDE no estuvieron escritas en Israel de 2000 a 2006 sino que eran orales porque las cambiaban en cualquier momento. Esto significa que mucha gente era asesinada por órdenes como “a cualquiera que esté parado sobre un techo en un área de tiroteo se le puede disparar”. Eso, por ejemplo, es ilegal según la ley israelí, pero eran órdenes militares.

Tratamos de enfocarnos en el día a día, en el abuso rutinario y normativo. No necesariamente en los casos de asesinatos y otros abusos –que suceden, también, y suelen salir en los medios internacionales— sino en las malas órdenes en los puntos de control, en las RDE, la destrucción de propiedad (palestina) o el abuso físico y verbal: cosas que pasan a diario.

Eso es más importante para nosotros que hablar de casos específicos e impactantes. Estas cosas pasan todo el tiempo, es un Ejército controlando a una población civil, usualmente a la fuerza.

El problema es la política de ocupación. Ocupar por 40 años a otra población te va a traer problemas morales y, de hecho, creo que en Israel tenemos serios problemas en cuanto al discurso moral del Ejército.

Pero a la vez no creo que sea culpa específicamente de las FDI. La culpa es de la política gubernamental de ocupación. Creo que cualquier Ejército se comportaría de la misma manera. Es algo inherente a una ocupación.

Sí, creo que hay muchos segmentos de la sociedad israelí que están alienados. Y definitivamente hay un abismo entre la manera como la sociedad israelí se percibe a sí misma y a su Ejército y lo que de verdad sucede en el terreno. Creo que no nos vemos a nosotros mismos como capaces de hacer estas cosas y, cuando lo hacemos, tratamos de justificarlo como una necesidad. Cada vez que hacemos este tipo de cosas todo el mundo repite que es porque 'no teniamos otra opción'. Pero créeme, cualquiera que haya estado en el campo sabes que eso no es así.

Es complejo. No hay censura en los medios israelíes pero sí muchísima autocensura. La gente no quiere escribir acerca de ciertas cosas. Y es porque los periodistas israelíes son antes israelíes y luego periodistas.

También es una situación complicada porque uno quiere traer estas historias a los medios, y mientras más aparecen en los medios, menos le importa al público. Entonces quedas como atorado entre estas dos cosas: ahora mismo, si intentáramos publicar historias acerca de abusos en puntos de control, nadie las publicaría porque ya las han publicado anteriormente. Pero eso no significa que no continúen pasando.

Hablando como individuo –no como organización—, te digo que por supuesto que no, en lo absoluto. El concepto de ocupación es completamente antidemocrático.

Cada quien tiene su manera. Yo no pude, por eso me uní a este grupo. Para mí, es la manera como lidio con las cosas que hice en el Ejército. Aún así, la mayor parte de la gente simplemente no habla de eso.

Sí, hay muchos, pero el Ejército no publica estas cifras, así que está todo basado en experiencias personales.

Pero tu pregunta me pone en un problema porque en BTS tenemos muy claro que no somos las víctimas de esta historia, sino que esto es acerca de lo que nosotros le estamos haciendo a otro pueblo.

No tengo ni idea. Es una pregunta teórica interesantísima, pero también está muy lejos de la realidad. Se siente muy lejos de la realidad que yo viví.

De hecho, no puedo imaginarme a Israel hoy sin ocupación... simplemente no puedo. Así que no sé qué responder. Me lo pregunto todos los días y no lo sé. Ahora mismo tratamos de concentrarnos en hacer ver a la gente que hay un problema.

Todo el mundo quiere la paz, el problema es que hay que pagar ciertos precios para ello, y creo que Israel no está dispuesto a pagarlos.

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