La solución forestal a la Caja de Seguro Social

La solución forestal a la Caja de Seguro Social
La solución forestal a la Caja de Seguro Social

Según los estimados conocidos, la Caja de Seguro Social (CSS) tiene un déficit actuarial que supera los 11 mil millones de dólares. Esta cifra se refiere a que las obligaciones existentes para el pago de pensiones y jubilaciones de quienes ya cotizan al sistema original, superan a las reservas existentes. En papel, este problema se resolvería aumentando las cuotas, aumentando las cotizaciones, disminuyendo los beneficios y suministrando una venoclisis de miles de millones de dólares de fondos estatales, entiéndase impuestos, ingresos del Canal de Panamá y otras cositas con las que se puede tapar el agujero actuarial de la CSS.

La solución perfecta a esta crisis en ciernes, sería tener una máquina del tiempo para viajar en la cuarta dimensión unos 75 años, al momento de la creación de la CSS, para establecer salvaguardas, garantías y una mayor independencia de la institución para que sus fondos obtuvieran un mayor rendimiento. Quizás, se habría podido crear una especie de financiera popular que hiciera préstamos personales o hipotecarios con intereses blandos y la CSS hubiese podido enfrentar mejor la perspectiva demográfica que la amenaza.

No existe tal máquina del tiempo, por lo que nos corresponde explorar otras alternativas. Tal vez, una vía por medio de la cual la CSS pudiese cubrir su déficit es la de reforestar las cientos de miles de hectáreas degradadas que tienen los suelos panameños.

El negocio forestal en Panamá ha dependido usualmente de leyes con incentivos excesivamente generosos o de concesiones forestales truculentas que han acabado con importantes zonas boscosas del país. La economía forestal necesita de inversiones a largo plazo y casi ningún agente económico tiene ese incentivo de invertir con un horizonte de 15 a 20 años, para recuperar su inversión con creces. Ningún agente económico, excepto la CSS.

Imaginemos la idea en ejecución. A partir del año 2017 la Caja de Seguro Social de Panamá invertirá 30 millones de dólares anuales para reforestar 20 mil hectáreas con especies nativas, principalmente maderables, que tienen un horizonte de maduración de 10 a 15 años la gran mayoría. Un 20% de la reforestación se dedicará a especies de más larga maduración como el Cocobolo, que requiere de unos 30 años para alcanzar su madurez.

La solución forestal a la Caja de Seguro Social
La solución forestal a la Caja de Seguro Social

En números redondos, diremos lo siguiente: si la Caja de Seguro Social siembra 20 millones de árboles por año, de los cuales 16 millones madurarán 15 años más tarde, podríamos tener cifras importantes. Una robusta tuca de una especie maderable del trópico que esté adecuadamente certificada, puede venderse entre 500 a mil dólares cada una. Si se trata de Cocobolo el precio puede superar los 5 mil dólares.

Esos 16 millones de tucas a 500 dólares, son $8 mil millones por año. Unos 15 años más tarde, los cocobolos producirían 20 mil millones de dólares por año. La CSS no solo dejaría de tener un déficit actuarial, si no que ayudaría a combatir el cambio climático, generaría miles de empleos en la industria forestal panameña, colaboraría en la conservación de suelos, y mejoraría la calidad del aire y el microclima de distintas regiones, y bajo algunas circunstancias podría generar otro ingreso por medio de bonos de carbono.

Es obvio que la CSS no se dedicaría a sembrar, ralear o cuidar las plantaciones forestales. Para eso hay empresas que pueden ofrecer esos servicios, y a la vez mejorar el nivel técnico de la industria reforestadora panameña. Gran parte de las tierras que necesitan ser reforestadas están ubicadas en comarcas indígenas o en regiones campesinas sumamente pobres. Aquí la CSS podría hacer contratos de alquileres de tierra, en los cuales los campesinos o indígenas mantendrían parte de la tierra para su subsistencia y otra parte la alquilarían para la reforestación. Es -como se dice-, una iniciativa ganar/ganar para todas las partes.

Un punto a destacar es el aspecto de la reforestación con especies nativas. Este criterio debería ser obligatorio debido a las lecciones aprendidas con la reforestación con teca, una especie exótica a los ecosistemas panameños, y que envenena a los suelos impidiendo que otras especies puedan crecer en esas tierras. La teca tiene hojas que no son agradables para los pájaros y los insectos. Todos estos problemas lo superan las especies nativas, que además absorben más CO2 que la teca, por lo que combaten mejor al cambio climático.

Es así, que la Caja de Seguro Social puede salvar sus finanzas, ayudando al país a mejorar sus suelos, produciendo madera legal, y combatiendo al cambio climático. Una solución verde a un problema que nos tiene a los panameños de todos los colores.


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