Chocolate espeso, medicinas desabastecidas

Chocolate espeso, medicinas desabastecidas
La iniciativa para enfrentar la escasez de medicamentos en la Caja de Seguro Social se llama “Medicsol”. Archivo

Parece que en el año 2019, el verdadero ganador de las elecciones presidenciales fue Rómulo Roux, lo digo respetuosamente por todas las partes involucradas. Esto lo concluyo porque el entonces candidato Roux propuso que resolvería el desabastecimiento de medicamentos por medio de las farmacias privadas y le solicitó a la población que guardaran sus facturas de medicamentos porque les serían reembolsadas.

Tres años más tarde la iniciativa para enfrentar la escasez de medicamentos en la Caja de Seguro Social (CSS) se llama “Medicsol”. Si el plan piloto de 10 millones de dólares funciona, y casi cualquier cosa es mejor que lo que hay, se extendería al resto de la población asegurada.

Aunque es un paliativo, sí queda claro que el alto costo político del desabastecimiento de medicamentos es una preocupación de casi primerísimo orden del gobierno actual.

Digo “casi” porque la comisión que está revisando este tema bien pudo aplicar otra medida también paliativa, pero más general: contratar a la Unops para adquirir los medicamentos en los mercados internacionales y en el mercado local, si el precio lo merece.

Para crédito del gobierno se contactó a la Unops pero el “problema” es que esta oficina de las Naciones Unidas, una vez identificadas las medicinas a comprar, necesita que Panamá, en este caso la Caja de Seguro Social, les pague por adelantado.

Cómo nos debemos imaginar el Estado panameño no tiene plata y la Caja es su andadera para evitar caerse.

La CSS tiene tres programas: el de Administración, que se paga con nuestros impuestos; el de Enfermedad y Maternidad, que se paga con la cuota obrera; y el de Invalidez, Vejez y Muerte, que se paga con la cuota patronal.

Los dos primeros programas tienen superávit. Si la CSS no tiene la liquidez para comprar barato, está condenada a pagar caro. La institución podría pedirle al Banco Nacional de Panamá una línea de crédito para pagarle a Unops y luego con los ahorros de esa compra de medicamentos la CSS le paga al banco. La experiencia de Unops con Guatemala fue de un ahorro de más de un 50% en el costo de las medicinas.

Ahora con el sistema Medicsol se podrá atender una parte del desabastecimiento de la CSS. Sin embargo, la empresa privada no tiene suficientes farmacias a nivel nacional para sustituir a la CSS y el costo de llevar el inventario de las medicinas faltantes para las farmacias que si estén disponibles, elevará aún más el precios de los medicamentos que la CSS ya está pagando por partida doble.

Entre más farmacias privadas se incorporen a Medicsol, más caro será el programa porque esas farmacias tendrán que llevar más inventario, ya que no sabrán cuántos asegurados las visitarán. Más inventarios en más farmacias, representa más costos y más gastos.

Esa situación ocasionará tres posibles escenarios: El primero sería que las farmacias compensen sus mayores gastos aumentando otros productos para suavizar el golpe de los ingresos comprometidos con Medicsol.

El segundo escenario es que las farmacias renegocien con la CSS precios más altos de los medicamentos, para cubrir sus mayores gastos y el tercer escenario es que las farmacias se retiren del programa, esto último pasó en la década de 1970 cuando la CSS hizo un programa de farmacias subrogadas, que hacían lo mismo que hacen actualmente las que forman parte del programa Medicsol.

Con el tiempo, la CSS se atrasó en los pagos y las farmacias salieron del negocio. En este punto, creo que la idea de Roux de reembolsar al principio el gasto de los asegurados y luego otorgarles una especie de tarjeta de gastos de medicamentos es más eficiente, ya que la farmacia cobra inmediatamente. Aún así, esa iniciativa seguiría teniendo el problema de los mayores costos de los inventarios.

La iniciativa Medicsol es una recompensa para la ineficiente burocracia administrativa de la CSS y para los otros responsables del alto costo de los medicamentos.

De nada sirve que las autoridades panameñas digan que hace más de 20 años teníamos una norma de importaciones paralelas de medicamentos como la que Costa Rica aprobó hace unos días.

La nuestra la dejaron en el papel, así como las verdaderas propuestas que habrían roto el nudo gordiano del desabastecimiento de los medicamentos y del alto precio de los mismos, en un mercado que para nada parece de libre competencia.


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