Antes de los textos oficiales de historia, mucho antes de los análisis académicos sobre la independencia y la identidad nacional, existieron las tradiciones orales que sirvieron como historia viva para la construcción del imaginario existencial de un joven país.
El 11 de noviembre de 1870 nació en la ciudad de Panamá el maestro, tipógrafo y abogado Martín Ambulo quien, habiendo recorrido gran parte del territorio nacional para desempeñarse como educador llegó a La Villa de Los Santos en la década de 1890.
Allí tuvo la oportunidad de escuchar de viva voz las narraciones orales sobre los hechos acaecidos el 10 de noviembre de 1821.
Es muy posible que Ambulo conociera a los hijos de los próceres de esa independencia e incluso por qué no, algún testigo presencial ya de muy avanzada edad.
En una nación sin Estado como era Panamá a finales del siglo XIX, Ambulo redactó la letra del primer canto a la independencia del país: el Himno Santeño.
En 1898 colaboró con el músico cubano Américo Rengifo, quien formaba parte del batallón Colombia. De esa colaboración, con la música de Rengifo y la letra de Ambulo, el Himno Santeño empezó a ser ejecutado discretamente en una Panamá sometida.
El texto del himno es el siguiente:
Coro
Ciudadanos lanzad vuestros gritos
derramando laureles de amor,
en recuerdo a los Héroes Santeños
que rompieron el yugo español.
En la mente de un grupo se esconde
la agitada y atroz confusión,
de observar el momento llegado,
que representa eterna redención.
Esta fecha no hay duda se llega,
para dar aquel grito de honor,
que al realista sumido y absorto,
le arrebatan el mando y valor.
Coro
De Castilla es la Villa el primero,
de los pueblos el genio tenaz,
que buscando el descanso se atreva
a obtener por sus fuerzas la paz.
Y burlando el estricto cuidado,
del temible gobierno español,
los Santeños las armas empuñan
en defensa a su joya de honor.
Coro
Solo seis individuos resueltos
a la plaza se van en tropel,
a exclamar: ¡O dejáis a los pueblos,
o rompemos el duro cordel!
... Y el valiente Mendieta seguido;
de los Vásquez, Garrido y más,
por su patria reclama a gritos:
¡Libertad, libertad, libertad!
Coro
Nace un sol de justicia que alumbra
a Veraguas y al gran Panamá,
que encontrándose un brazo clemente
presto alcanzar también libertad.
Y Bolívar del sol de Colombia
a Los Santos el título da
por su fuerza, valor y constancia
de los pueblos, ‘La Heroica Ciudad’.
Para evitar que el himno fuera objeto de persecución, Ambulo lo ubica en el tiempo con una mención directa a Bolívar y a Colombia. Sin embargo, el clímax del himno lo da la tercera estrofa en que se cuenta brevemente la gesta del 10 de Noviembre de 1821 y se hace una exaltación a la libertad.
En un ensayo sobre los autores del Himno Santeño, el profesor Manuel Moreno Arosemena identificó a Ambulo como un heroico luchador en la Guerra de los Mil Días dentro de las fuerzas de Belisario Porras.
En noviembre de 1903, Ambulo asume la labor de vigilar el puente de Calidonia, una de las entradas a la ciudad de Panamá, contra cualquier ataque que quiera someter a la nueva República.
El país recién nacido lo reconoce con numerosos cargos y luego de una larga carrera como educador, se retira como fiscal de la provincia de Darién.
Sobre Rengifo, creador de la música del Himno Santeño, solo se sabe que se retiró del país cuando el Batallón Colombia abandonó Panamá.
Según Moreno Arosemena, en 1923 la Asamblea Nacional le dio el reconocimiento oficial al Himno Santeño.
Existen numerosas versiones del Himno Santeño, pero la más contemporánea es la versión grabada en vivo, en el Bicentenario de la Independencia de 1821, en las voces de Margarita Henriquez, Karen Peralta y un hermoso coro de voces santeñas.
Esa versión se puede escuchar a partir del minuto 10 en el siguiente enlace de YouTube:

