El año 2024 es bisiesto, y por lo tanto, el primer domingo de mayo llevará la numeración que carga a cuestas este viernes. En 366 días se elegirán a un presidente, un vicepresidente, y 71 diputados principales y suplentes, que constituirán el futuro gobierno nacional del quinquenio 2024-2029. También se elegirán alcaldes, vicealcaldes, representantes de corregimientos y sus suplentes que conformarán los gobiernos locales de todo el país.
La próxima elección conlleva un riesgo sistémico, ya que por una parte es previsible que existan al menos 8 candidatos presidenciales, 5 de partidos políticos y 3 por la libre postulación. El problema no es la cantidad de candidatos sino la fragmentación del voto, ya que por lo menos los 5 candidatos de partidos políticos tendrían una gran probabilidad de salir electos.
Dentro de algunos de los colectivos y liderazgos políticos que se adelantan como los grandes contendientes del 2024, hay una importante penetración de la corrupción, el crimen organizado, y hasta de personas que odian al Estado liberal, y repudian que la justicia en Panamá intente funcionar.
Las encuestas, las pocas que se han dado a conocer, señalan que como preocupación prioritaria de los votantes está el desempleo, asociado a este, el alto costo de la vida, y que la corrupción aparece en tercer lugar, según datos de la consultora Reputation Lab. Si estas tendencias se mantienen, el votante panameño tendrá que decidir entre las promesas de prosperidad rápida y las ofertas de rescate institucional que de ser efectivas para controlar la corrupción y el clientelismo, levantarían la economía y el empleo. La era de los cheques en blanco o de las comparsas “repartelotodo” ya ha sido superada.
El segmento de la población que puede decidir el resultado de la elección, es precisamente quienes menos votan: los jóvenes. Las personas de 18 a 30 años representan, según cifras del Tribunal Electoral, el 29% del padrón electoral. Una persona que cumpla los 18 años en el 2024, tenía 8 años cuando terminó el gobierno de Ricardo Martinelli. A su vez, un votante que cumpla sus 30 años en el 2024 no vivió el periodo de la dictadura militar, o la invasión. Sin la memoria viva de momentos claves de nuestra historia y de situaciones terribles que hemos vivido los panameños, el segmento más joven de la población puede decidir que votará masivamente por la peor candidatura, o puede repetir lo que ha venido haciendo desde las elecciones del 2004, participar cada vez menos en los torneos electorales.
Tu tarea amiga lectora, amigo lector, es buscar a todos los jóvenes de 17 a 29 años que puedas localizar. Aprovecha el tiempo para escuchar sus problemas, para entender sus preocupaciones, y por favor, aparten el celular cuando le vayas a explicar el último medio siglo de historia de Panamá, y el alto riesgo que enfrenta la democracia panameña en los últimos 15 años. Motívalo a que vote, motívalo a que rechace las bolsas de comida, las nuevas zapatillas, el celular pifioso o la tómbola de “regalos” comprados con dinero sucio. Explícales a esos jóvenes que aceptar 20 dólares por sus votos o alguna otra recompensa, es vender su futuro y el del resto del país. Recuérdales el carísimo precio que hemos pagado por no cuidar la democracia. Esa es tu tarea, después no te quejes si pasa lo peor. Tienes un año para hacerla.

