La polémica sobre el apoyo, en redes sociales, y el respaldo que la ex candidata presidencial Balbina Herrera expresó en favor del vicepresidente de la República José Gabriel Carrizo es sumamente llamativa. No solo por la reacción negativa de un importante sector de la opinión pública sino también por el silencio de los sectores más tradicionales del propio PRD.
En su prolífica carrera política, la ingeniera agrónoma Balbina Herrera, de 68 años, fue alcaldesa del distrito de San Miguelito en la época más álgida del régimen militar y muy recordada por su grito de batalla “civilista visto civilista muerto”.
Posterior a la invasión estadounidense, Herrera fue la líder del movimiento que en 1992 provocó la interrupción del evento en la Plaza Porras que se realizaba en honor al presidente de Estados Unidos George Bush. A partir de 1994, con la llegada del PRD al gobierno, Herrera se destaca como diputada y política del partido, repitiendo ese rol en 1999 bajo el gobierno de Mireya Moscoso. En el año 2004, Herrera se une al gobierno del entonces presidente Martín Torrijos, como la muy visible ministra de Vivienda, que atendió todos los incendios, inundaciones y otros incidentes con un muy alto perfil.
Una candidatura presidencial truncada
Las aspiraciones de Balbina Herrera para el 2009 eran inicialmente la de competir por la Alcaldía de Panamá. Luego de un proceso interno de convencimiento, algunos de los líderes más altos del partido PRD consiguen que Herrera se postule en las primarias para la Presidencia de la República.
Herrera compitió en el 2009 con su compañero de nómina, el entonces alcalde capitalino Juan Carlos Navarro, quien había sido su principal rival en las primarias. Por otra parte, entre sus competidores en las elecciones generales, figuraban el expresidente de la República Guillermo Endara, el magnate de los supermercados Ricardo Martinelli, y el empresario Juan Carlos Varela. Estos dos últimos los unieron en un almuerzo en la Embajada de Estados Unidos en Panamá y ganan las elecciones con un porcentaje de 60.11%, mientras que Herrera y Navarro obtuvieron el 37.54%.
Durante la siguiente década, Herrera se destacó por su rol de oposición a Martinelli y su denuncia por el caso de los pinchazos en el cual fue una de las víctimas de más alto perfil, que se mantuvo activa en el reclamo de justicia, a pesar de lo cual en dos ocasiones, el sistema penal acusatorio produjo un resultado que le fue contrario.
El solitario
El vicepresidente de la República José Gabriel Carrizo es un político novato y sin mayor experiencia de gobierno. La selección del entonces candidato Laurentino Cortizo de Gaby Carrizo como su vicepresidente fue una sorpresa mayúscula. Carrizo tiene un alto nivel de cuestionamiento en la opinión pública, aunque dentro del PRD está en proceso de consolidarse como el principal precandidato para las primarias del colectivo para la Presidencia de la República.
En 1994, un PRD unificado compitió contra una oposición civilista dividida, más dos nuevas fuerzas políticas que hacían su estreno en las elecciones. El resultado fue la victoria del PRD, no porque sumó más, sino porque perdió menos respaldo. Mientras Mireya Moscoso, Ricardo Arias Calderón (luego Eduardo Vallarino), Rubén Darío Carles, Rubén Blades, y Samuel Lewis Galindo como principales candidatos competían por el voto no PRD, los seguidores de ese partido se concentraron en el voto leal y, como consecuencia, el PRD ganó.
El torneo electoral del año 2024 se perfila como una justa muy fragmentada con la participación de cuatro candidaturas partidarias fuertes y otras tres por la libre postulación con mucho calibre. Esa elección puede parecerse mucho a la de 1994. Ahora se perfila una competencia durísima entre Gaby Carrizo, Rómulo Roux, Ricardo Martinelli, Ricardo Lombana, Zulay Rodríguez, Melitón Arrocha y Eduardo Quirós. En ese escenario, se va a producir una coalición de “todos contra…”.
En ese torneo puede haber dos polarizadores: Gaby Carrizo y Ricardo Martinelli. En ese escenario de división y polarización, el PRD puede ganar si va consolidado. Esa es una cualidad que no está clara en la candidatura de Carrizo.
Si Zulay Rodríguez se va con Ricardo Martinelli, Carrizo tendría que buscar una persona unificadora dentro de su partido, eso lleva a las puertas de Balbina Herrera. En la lógica interna del PRD, Balbina trae a la “tendencia”, a los frentes profesionales, y sobre todo a los tradicionales que se sienten excluidos del gobierno de Cortizo.
Una nómina “GaBa” no atraerá votos de otros sectores, pero si unifica al PRD, eso sería suficiente en un escenario de división del voto antiPRD.
Todavía es muy prematuro para concluir que todo está dicho, porque hay muchos eventos que se desarrollan en paralelo que pueden afectar la lista de nombres y las circunstancias de quienes participen en las elecciones de 2024.
En uno de esos escenarios cabe la posibilidad de una nueva candidatura de Balbina Herrera, esta vez no como presidenta sino como vicepresidenta. Salvo que un fallo judicial decida otra cosa, una enfermedad inesperada, o por qué no, otro almuerzo en La Cresta.

