La reciente reelección de la profesora Etelvina de Bonagas para otro periodo como rectora de la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi) representó un despliegue de fanfarria, fastuosos eventos, fiestas y un generoso proceso electoral que evidencia cómo el clientelismo académico ha penetrado la fibra de las universidades estatales panameñas.
La fiebre de la reelección de los rectores viene acompañada de una caída en la calidad de la educación universitaria, y se convierte en un bazar de favores que se intercambian con los políticos, en especial los diputados que aprueban los presupuestos universitarios y las reelecciones de rectores.
En el sistema vigente en Panamá, para elegir a un rector en una universidad pública el voto está ponderado de acuerdo al estamento universitario: un 10% para el personal administrativo, un 30% para el cuerpo estudiantil, y un 60% para el cuerpo docente. Originalmente el voto docente tenía una ponderación propia que valoraba más el voto de profesores catedráticos que el de un profesor especial. En el rejuego del clientelismo académico, todas las categorías docentes fueron igualadas, y los codiciados votos de los profesores se convirtieron en la clave de la reelección de los rectores.
La reelección de un rector sigue los mismos principios de la de los diputados, es decir, en general los muy escasos buenos rectores no se reeligen. Para granjearse el voto de los profesores, las prácticas más comunes incluyen el nombramiento de nuevos docentes con poca calificación, la reclasificación de los cargos docentes para aumentar el salario, la designación de profesores a cargos de direcciones administrativas muy bien pagadas, para los cuales, en la mayoría de los casos, carecen de aptitud. Para mantenerse en el poder, los rectores negocian con los más mediocres, con sus camarillas, y con docentes mercenarios, dispuestos a vender su voto para estar bien con el poder de turno.
Otros sistemas son posibles
Antes del sistema actual, establecido durante la administración de Guillermo Endara (1989-1994) para la rectoría del doctor Carlos Iván Zúñiga, los rectores eran escogidos por el Consejo general Universitario, que contaba con 54 miembros, compuesto por un cuerpo de delegados de los tres estamentos universitarios al que se llegaba producto de elecciones en cada facultad, centro regional, un porcentaje de administrativos, además de las altas autoridades en ejercicio. Este sistema nos dio rectores de lujo como los doctores Ceferino Sánchez y Abdiel Adames, en la Universidad de Panamá.
Comparando con otras universidades públicas de Iberoamérica existen una variedad de sistemas para elegir a los rectores. Así tenemos que:
-La Universidad Nacional Autónoma de México, la más grande de la región, al rector lo escoge un cuerpo de 15 personas denominado Junta de Gobierno. Su periodo es por 4 años y solo puede reelegirse por una vez.
-En la Universidad de Salamanca en España, al rector lo escogen todos los profesores permanentes, con voto igualitario, por 4 años, y solo se reelige una vez.
-En la Universidad de Costa Rica, existe un complejo sistema de representación proporcional de todos los estamentos universitarios que representan 2,365 votantes, de los cuales 425 son estudiantes, 1,700 docentes, y 240 administrativos y autoridades en ejercicio. El rector o rectora es electo por 4 años, con derecho a otro periodo de reelección por igual duración.
-En la Universidad de Chile, votan todos los profesores pero con un sistema ponderado en la siguiente forma: los catedráticos con 22 horas o más de clases semanalmente tienen un voto cada uno; los profesores con más de 7 horas de clases semanales pero menos de 22 horas tienen medio voto; y los profesores con 6 horas o menos tienen un octavo de voto. El rector que salga electo tiene un periodo de 4 años y derecho a una sola reelección.
-En la Universidad de Buenos Aires existe lo que se denomina como Asamblea Universitaria, conformada por 236 consejeros, que representan a los tres estamentos universitarios, con una obvia mayoría de profesores. El rector o rectora que haya ganado las elecciones tendrá un periodo de 4 años y una sola reelección.
Como se puede ver de estas cinco prestigiosas universidades iberoamericanas, ninguna usa el sistema vigente en Panamá del voto universal de toda la comunidad universitaria. Ningún sistema por sí mismo garantiza la calidad, entre más clientelista sea la elección, y entre más favores deba el rector o rectora a la clase política, más bomba y plena, pachangas, open bar, botellas universitarias, nepotismo y clientelismo académico, prosperarán. La excelencia del cuerpo docente, la buena educación de los estudiantes más vulnerables del país, y la necesidad de hacer más ciencia y tecnología en Panamá están en serio peligro por esta forma de elegir a los verdugos de la educación universitaria.

