La variante Ómicron y las próximas 9 semanas

La variante Ómicron y las próximas 9 semanas
Jornada de vacunación anticovid en la ciudad deportiva Irving Saladino. LP Agustín Herrera

Estamos en medio de la cuarta ola de la pandemia de Covid-19. Se suponía que en el año 2021, con la multiplicidad de vacunas disponibles, la pandemia sería derrotada. Esto no fue así por culpa de las potencias occidentales que no compartieron las vacunas con los países más pobres del mundo. La Ómicron de Sudáfrica y la Delta de la India son variantes producto de la desigualdad.

Si el egoísmo de las grandes potencias occidentales impidió la inminente victoria de las vacunas contra la pandemia, esta derrota no fue solitaria. A pesar de que en el año 2021 vivimos con teléfonos inteligentes, redes 5G, avanzadísimos videojuegos y televisores capaces de presentar 900 canales, seguimos viviendo en una era llena de oscurantismo. La supuesta democracia digital ha degenerado en una oligarquía de redes sociales cargadas de rumores, mentiras, noticias trucadas y manipulaciones pseudocientíficas malintencionadas que persiguen los peores fines. En otras palabras, la tecnología ha facilitado la ignorancia y los prejuicios.

Actualmente, en mi círculo cercano, tengo 4 personas con Covid-19, de las cuales dos no se han vacunado, y las otras dos tienen dos vacunas sin el refuerzo. Si realmente hubiésemos tenido una cobertura plena de la vacunación, todavía tendríamos casos, pero existiría un cordón sanitario que disminuiría el riesgo de todos.

Las vacunas que nos pusimos a principio de año están perdiendo su capacidad protectora, mucho más si se trata de una variante desconocida para los fabricantes de las mismas. Una combinación de tercera dosis, con mascarillas y otras medidas de bioseguridad son las medidas que los científicos conocedores del tema recomiendan.

En Estados Unidos hay pronósticos dantescos que vaticinan que para mediados de febrero se presentarán unos 500 mil casos diarios de Ómicron en ese país. A principios de esta semana ya se alcanzaban más de 180 mil casos diarios. Al gobierno del presidente de Estados Unidos Joe Biden se le salió este asunto de las manos, por tratar de evitar el elefante en la habitación: la vacunación obligatoria de los no vacunados. Biden tomó medidas muy tibias y con eso el 61% de la población de Estados Unidos se vacunó, eso parecía suficiente contra la variante Delta, pero la Ómicron los dejó tachuela.

En Panamá, algo parecido ha sucedido, el gobierno del presidente Laurentino Cortizo actúo brillantemente con la vacunación, pero se hizo de la vista gorda con los no vacunados. Aunque se hagan pruebas de Covid-19, como en el caso de Sandra Sandoval y una allegada, se dan muchos casos de falsos negativos. Parece que la variante Delta se quiere poner al día frente a la ómicron.

Ya no sirve llorar sobre la leche derramada. Tenemos lo que tenemos. Si Alemania, Israel y Singapur tienen serios problemas enfrentando la Ómicron, nosotros vamos por el mismo camino. ¿Qué podemos hacer los ciudadanos?:

  • Vacúnese. Si no se ha puesto las vacunas empiece a ponérselas. Si tiene dos, póngase la tercera (y la cuarta…). Si tiene parientes, amigos, compañeros de trabajo, clientes, proveedores, vecinos y cualquier otra relación social insístales en que se vacunen. Si es necesario haga una lista de mensajes y todos los días recuérdeles vacunarse: yo lo hago. Aproveche y busque en el centro de salud más cercano las vacunas contra la influenza y el neumococo, ya que esas también ayudan.

  • Gestione los aforos. El gobierno no va a limitar los aforos de restaurantes, almacenes, supermercados, bares y discotecas. Por lo que parece, tampoco lo harán los dueños de estos sitios. Así que usted y yo tendremos que gestionar los aforos de los sitios a los que vamos. Si están muy llenos, o si es obvio que no se pueden aplicar medidas de distanciamiento físico, no entre, no consuma, y haga un pequeño esfuerzo por buscar otro sitio, o escoger quizás una hora, en la que haya menos gente.

  • Deje de fumar. Si no lo ha hecho, este es el mejor momento para dejar de fumar, no solo se lo agradecerán sus pulmones (y la gente a su alrededor), sino también ahorrará mucho dinero. Al dejar de fumar, no tiene que quitarse la mascarilla. Además, en los pocos sitios en los que se puede fumar, se puede encontrar con gente sin mascarilla que pueden estar contagiados de Covid-19.

  • Si se siente mal, hágase el hisopado, y repítalo de ser necesario. Esto lo hablamos antes, ya hay suficiente evidencia anecdótica de que los hisopados pueden estar fallando en la detección de la Covid-19. Si se siente mal, vaya a otro sitio y hágase el examen nuevamente. No deje que el margen de error lo agarre indefenso.

  • Abra las ventanas. Desde que llegó el aire acondicionado, la arquitectura panameña se volvió perezosa, haciendo que desapareciera la ventilación natural de nuestras casas, oficinas, y establecimientos comerciales. Abrir una ventana, unas cuantas horas al día cambia la calidad del aire y evita que usted respire lo mismo que respiraron sus familiares o compañeros de trabajo hace un par de horas. Si viaja en auto, abra las ventanas y las puertas varios minutos antes de entrar, y si llevó a otra persona, vuelva a abrir las ventanas por un rato.

  • Edúquese e infórmese. La Covid-19 y sus variantes son un fenómeno nuevo para la medicina moderna. Muchos médicos tienen que actualizarse sobre la información que divulgan, ya que todos los días la ciencia descubre, confirma, o desmiente algo nuevo. Escoja medios de comunicación y fuentes de información confiables. Además de la prensa puede buscar información actualizada en los Centros de control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), en la Organización Panamericana de la Salud y en universidades como Johns Hopkins, la Universidad de Oxford, la Universidad Nacional Autónoma de México, y por supuesto el Ministerio de Salud.

  • Presione y vigile a las autoridades. En las próximas 9 semanas la variante de la ómicron alcanzará su pico en Norteamérica. Esto significa que, salvo que Panamá cierre los aeropuertos y puertos, esa variante podrá tener un patrón muy parecido al norteamericano. Nuestro pico de más casos en el 2020, y principio de 2021, coincidió con el invierno en Norteamérica. No podemos permitir que el país se transforme en una funeraria. Si el número de casos, que ya va en crecimiento, aumenta desmesuradamente en las primeras semanas de enero, tenemos que exigir como ciudadanos que se adopten las medidas de control y los mandatos de vacunación, que pueden mitigar la situación. Debemos ser sumamente vigilantes para que se actúe rápido, ya que en unas 9 semanas empieza el año escolar, y bajo ninguna circunstancia podemos aceptar que se pierda un día más de educación presencial. Esta pandemia la vamos a acabar los ciudadanos cuando exijamos que se cumpla la ley, y se proteja la salud de todos y todas.


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