En noviembre de 1903, la nación panameña estaba agotada de la incertidumbre, harta del abandono y cargada de desesperanza ante una realidad decadente. Un grupo de panameños y colombianos, principalmente de los que hoy llamaríamos tercera edad, decidió jugársela por el país. Usando todas sus relaciones sociales, con su vasta experiencia se lanzaron a un proyecto ambicioso con todo en contra, excepto una gran esperanza, la de formar una nación independiente que pudiera albergar un canal interoceánico.
Los padres fundadores en 1903 tenían su colección de defectos, pero la cobardía no era uno de estos. Hubo traiciones como la del francés, hubo también los “¿que hay pa´mi?”, como lo del general Esteban Huertas o la reacción de rechazo total de Belisario Porras, quien terminó en el exilio y sin ciudadanía panameña.
La historia corta de los primeros años del siglo XX daba toda la razón a esos ancianos soñadores. El 25 de julio de 1900, 796 personas murieron entre liberales y conservadores en la Batalla del Puente de Calidonia, en la que cayeron más de 700 jóvenes liberales tratando de capturar a la ciudad de Panamá en la Guerra de los Mil Días. Esa matanza privó a Panamá de dos generaciones de valientes y aguerridos ciudadanos que eran maestros, albañiles, carpinteros, agricultores, barberos, peleteros, sastres, zapateros, comerciantes, intelectuales y todos ciudadanos comprometidos con sus ideales.
El 15 de mayo de 1903 Victoriano Lorenzo fue fusilado en Las Bóvedas en otra afrenta impune que abrió mucho más la herida nacional. La última esperanza para resucitar a Panamá era el Tratado Herran-Hay que permitiría a Estados Unidos construir un canal por el istmo. El 12 de agosto de 1903, el senado colombiano lo rechazó y le tiró un portazo en la cara a los istmeños leales.
Las protestas mineras
A diferencia de 1903, la gesta del 2023 tiene como protagonistas a los jóvenes de todo el país. Al igual que en 1903, las protestas son para construir una nación soberana. Ahora queremos ser libres de enclaves extranjeros, libres de la destrucción de recursos naturales y con el agua libre para alimentar al Canal de Panamá. A diferencia de 1903, en el 2023 las protestas son por la aprobación de un contrato ley 406 el 20 de octubre, sin consulta y sin respeto por el anhelo nacional.
Los jóvenes de 2023, al igual que los ancianos de 1903, han alcanzado triunfos insospechados: una moratoria a la minería metálica por tiempo indefinido y una acelerada acción de la Corte Suprema para decidir el destino del contrato ley 406. Los jóvenes de hoy y los ancianos de ayer alimentaron la independencia de Panamá y la mantienen viva, con mucha esperanza se alcanzó por fin la victoria.

