Llegó la hora de congelar el precio del combustible

Llegó la hora de congelar el precio del combustible
En Panamá se está pagando el precio de tanquear los vehículos. Archivo

El alto precio de los combustibles se ha convertido en el azote de la población del país. Esos precios de la gasolina y el diésel han disparado la inflación y mucho desasosiego en toda la nación. Entiéndase que para la gran mayoría de los usuarios, el transporte público y el transporte selectivo no son una opción todo el tiempo.

Los panameños y panameñas estamos pagando el precio de tanquear los vehículos automotores, dejando de consumir otros bienes y servicios, retrasando el pago de nuestras obligaciones, y en algunos casos haciendo importantes sacrificios personales.

Por temas de seguridad, ordenamiento territorial, planificación urbana, y las características propias de la economía panameña, los trabajos no están donde la gente vive, y esto ocasiona un importante costo de desplazamiento diario. Imagínense al contador que viaja de Betania a Zona Libre todos los días, a la ingeniera que va de Vacamonte a Costa del Este, a la enfermera que viene de La Chorrera a la 24 de Diciembre y a tantos otros cuyo recorrido diario implica decenas de kilómetros. Igual le pasa al albañil que debe viajar desde Tonosí a Chitré, al veterinario que va de David a Boquete, al vendedor que sale de Santiago para Aguadulce, y así sucesivamente.

¿Cómo hace la gente cuando no encuentra un medicamento en el Seguro Social? Va de farmacia en farmacia para buscar aquella que lo tenga más barato. Y aunque empiece el nuevo programa de Medicamentos Solidarios, igual requerirá el desplazamiento desde las policlínicas a las farmacias y supermercados.

Abundan los comentarios entre conocidos, amistades o familiares que revelan que las personas están cortando hasta sus propios huesos para pagar el costo del combustible. Cómo está la economía panameña, existe suficiente desesperanza para animar un estallido social, como lo han demostrado los transportistas, educadores, médicos y otros, que han realizado protestas en las últimas semanas.

Un país adicto a los subsidios

El congelamiento del precio de los combustibles requiere un subsidio gubernamental y la suspensión del impuesto sobre el combustible. Como están desordenadas las finanzas públicas, este subsidio requerirá muy probablemente, en todo o en parte de la obtención de deuda pública.

Si en Panamá hay 1.4 millones de vehículos, de los cuales 89 mil ya reciben subsidio, esto nos daría que un aproximado de 1.3 millones de autos podrían estar beneficiados por el nuevo congelamiento del precio del combustible.

El mecanismo del subsidio funcionaría igual que con el transporte comercial, se congela el precio de la gasolina y el diesel a 3.95 el galón. Supongamos que un auto particular consume 30 galones de combustible al mes, y el subsidio máximo alcanza los 2.5 dólares por galón, entonces cada auto estaría siendo subsidiado con 75 dólares al mes. Esto implica 97.5 millones de dólares mensuales. Si el congelamiento del precio del combustible dura tres meses, esto sería equivalente a 292.5 millones de dólares, un poquito más del 1% del presupuesto general del Estado.

El congelamiento del precio del combustible tiene la posibilidad de convertirse en un fenómeno de corto plazo. Los analistas del mercado petrolero reconocen que habrá una recesión a finales de año, y que el precio del barril del petróleo puede bajar hasta 65 dólares.

Aunque me parece muy optimista ese precio, si solo bajara a 85 dólares el barril, eso le quitaría la necesidad al Estado de congelar el precio del combustible. Así, el subsidio podría durar unos tres meses: desde mediados de julio hasta mediados de octubre.

Los fondos desembolsados por el Estado para el congelamiento del combustible no sería dinero perdido, ya que a nivel de consumo de asalariados, pensionados, independientes, y emprendedores, sería transferido a bienes y servicios como la comida o el pago de las utilidades básicas como agua, electricidad, telefonía e internet.

Seguramente habrá personas que cuestionen las medidas por ser otro subsidio más, o porque beneficiará a quienes más tienen. El subsidio puede ser dirigido al propietario del vehículo, para evitar que los dueños y dueñas de autos de lujo se beneficien del subsidio, la Autoridad de Innovación Gubernamental puede cruzar la información con la base de datos de la Autoridad de Aduanas, con la finalidad de verificar el precios de importación del auto. Si el precio supera los 40 mil dólares, el propietario no recibiría el subsidio. Para efectos estadísticos es poco probable que las cifras de autos excluidos superen el 1% del parque automotor.

Terminada esta fase de la crisis de los precios del combustible, el Estado tiene que ponerse manos a la obra para acelerar la transición energética. Panamá debe considerar la implementación del combustible con etanol para reducir un poco más los precios de estos productos. En cuanto a los vehículos eléctricos o híbridos, se hace necesario revisar los incentivos que existen, ya que estos automóviles están lejos de las manos de la mayoría de los panameños.

Sin embargo, la gran solución de la movilidad vendrá por medio de la ampliación del sistema de transporte público, y de la reforma del sistema de gestión de los taxis. Cuando el taxi en Panamá vuelva a ser seguro y barato, una parte importante de los automóviles que hoy circulan, no tendrán que hacerlo.



LAS MÁS LEÍDAS

  • Lotería Nacional: cambios en el sorteo del domingo 5 de abril por Semana Santa. Leer más
  • Pago de Cepanim 2026: así será el registro obligatorio para cobrar en junio. Leer más
  • De la crisis a la esperanza: el rescate del marañón panameño en el Arco Seco. Leer más
  • Registro del Cepanim inicia este mes y los pagos serán desde junio de 2026. Leer más
  • Decomisan paquetes de droga en dos contenedores con destino a Europa. Leer más
  • Becas Ifarhu 2026: calendario de entrega de documentos tras Semana Santa y errores que pueden hacerle perder el beneficio. Leer más
  • Mides detecta más de 8 mil beneficiarios con autos, taxis y buses en programas sociales. Leer más