Estamos en mayo del año 2022, pero pareciera que fuera del 2020. Solo a mi alrededor, en personas que conozco y con las cuales interactúo, hay tres casos de la covid-19.
Las tres están vacunadas y a pesar de esto les pegó duro. Por si fuera poco el Ministerio de Salud (Minsa) nos ha informado en sus reportes diarios de panameñas y panameños que han fallecido por la nueva ola de la covid-19 y todo sigue igual.
Claro que lo entiendo, estamos hartos de este tema, pero no se ha ido. Tampoco se irá porque le demos la espalda. Soy de los que creo que no se debió eliminar la mascarilla en espacios públicos, ni quitar la careta en el transporte.
Es obvio que bares, bailes, galleras y otros eventos están contribuyendo a aumentar los contagios. Queremos seguir igual y hemos abandonado las medidas de bioseguridad a la ligera.
Por ejemplo, son muy raros los establecimientos como almacenes, restaurantes, farmacias y supermercados que mantienen llenos los dispensadores de gel alcoholada a la entrada de sus negocios. Algunos tienen dispensadores cargados de polvo y muchos otros ya los quitaron. Igual pasa en algunos baños públicos, que ni siquiera tienen jabón líquido para hacer un simple lavado de manos.
Semanas atrás, mi esposa y yo fuimos a vacunarnos, luego de hacer una fila por tres horas en un centro comercial, nos vacunamos contra la covid-19 (cuarta dosis) y contra la influenza. A pesar de que había unas 500 personas esperando ser vacunadas, solo había un enfermero aplicando las dos vacunas.
Este esfuerzo solo está disponible los fines de semana en los centros comerciales. Ampliar el horario y los días de atención facilita la vacunación. Es bueno que el Minsa esté haciendo barridos en ciertas comunidades, pero también es necesario visibilizar más la situación sanitaria del país.
Es posible que para este fin de semana tengamos cerca de 40 mil casos activos y unas 200 personas hospitalizadas por la covid-19. En muchas escuelas públicas y privadas hay islas de contagio que no están siendo adecuadamente investigadas.
Sí, es engorroso recordarle a los padres de los jóvenes estudiantes que deben vacunarse y que deben vacunar a sus hijas e hijos.
Una estadística reciente del Minsa informa que Panamá tiene 8.14 millones de vacunas contra la covid-19 aplicadas. Con la primera dosis hay 3.47 millones de personas. Si esos panameños se hubiesen puesto las tres dosis requeridas, tendríamos 10.41 millones de vacunas puestas en Panamá, es decir hay 2.27 millones de vacunas de segunda y de tercera dosis que no se han puesto a las personas que sí son favorables a la vacunación.
Ese déficit nos pone en una situación de mucha vulnerabilidad por dos razones. La primera es que el efecto protector de las vacunas va disminuyendo en el tiempo y la dosis que usted se puso en mayo del año pasado posiblemente no tiene un efecto significativo actualmente. La otra razón es que las variantes siguen apareciendo. Hay regiones del mundo como Asia y África, en las que la vacunación no ha cubierto ni siquiera la mayoría de la población.
El Minsa y la AIG tienen la información de quienes son los vacunados. Es relativamente fácil organizar un esfuerzo por vía de mensajería electrónica, o pedirle a las empresas de telefonía celular que envíe un mensaje diario a sus clientes sobre la vacunación. Si alcanzamos los 10.41 millones de vacunas aplicadas, tendremos una protección más robusta y menos riesgo para la economía y sobre todo para la salud de los vacunados y no vacunados.
Todavía la cuarta dosis está recomendada para un pequeño segmento de la población. Cuando sea requerida necesitaremos haber aplicado, al menos, 13.8 millones de vacunas.
Por cierto, la vacuna contra la influenza es sumamente necesaria. No solo los virus de la influenza vienen fuertes este año, si no que la temporada de lluvia arrancó con mucha intensidad. Los síntomas de la influenza y de la covid-19 se pueden confundir, por lo que vacunarse contra ambos es una buena medida de salud. Si ya se vacunó contra la covid-19 y no ha completado sus tres vacunas, hágalo.
Cuando visite el centro de salud o haga su fila en el centro comercial, pida también la vacuna contra la influenza. La de la covid-19 va en la izquierda y la de influenza en la derecha. En este asunto hay que poner ambas manos a la obra.

