Perdidos en el espacio

Perdidos en el espacio
Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. Archivo

El 3 de noviembre de 1957 voló al espacio el primer ser viviente: la perra Laika en representación de la Unión Soviética. Por su parte, Estados Unidos desarrolló un intenso programa de vuelos suborbitales y orbitales con simios de diversas especies, que se sacrificaron en nombre de la ciencia desde 1948, cuando los montaban en pequeñas cápsulas en cohetes capturados a los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, hasta principios de la década de 1960, cuando probaron las cápsulas espaciales que eventualmente llevarían a los estadounidenses al espacio. Después de 60 años de la presencia del ser humano en el espacio, ahora volvimos a los animales.

El pasado 28 de enero, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, le remitió al presidente de la Asamblea Nacional Gustavo Porras, una propuesta para crear la: “Secretaría Nacional para Asuntos del Espacio Ultraterrestre, la Luna y otros Cuerpos Celestes”.

Como se trata de Nicaragua, estas cosas hay que tomarlas muy en serio. Hace una década, los nicas amenazaron con hacer un canal a nivel con un costo aproximado de 40,000 millones de dólares que dejaría tachuela al Canal de Panamá. Del canal nicaragüense solo quedan las invitaciones y los discursos.

Ahora Nicaragua, el tercer país más pobre de América Latina, busca ganarle la carrera espacial a todo el resto del continente. El asunto no es fácil, ya que la fila de latinoamericanos que han viajado al espacio en cohetes rusos o transbordadores estadounidenses incluye a los cubanos: Armando Tamayo Méndez y José López Falcón, al costarricense Franklin Ramón Chang Díaz, Marco Ponte de Brasil, Rodolfo Neri Vela de México, Carlos Noriega de Perú y Ronnie Nader Bello de Ecuador.

Posiblemente, si Daniel Ortega pusiera sus manos sobre una nave espacial, se encontraría que ya AMLO y Bolsonaro estarían adentro con sus respectivos trajes y mochilas. Cabe la posibilidad, de que toda la prensa internacional y la sociedad civil nicaragüense estén malinterpretando la idea de los Ortega.

Durante años, el astrónomo estadounidense Carl Sagan se quejaba de que cuando se presentaba en reuniones sociales, alguien le preguntaba por el Horóscopo. Es decir, confundían la astronomía con la astrología.

Es posible que la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, pueda darle claridad a esa posible confusión. Por si acaso Mercurio está retrógrado, como está casi toda la política latinoamericana.


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