¿Qué pasaría si Estados Unidos no paga sus deudas?

El golpe que recibiría Panamá sería doble, ya que por una parte estaría la recesión internacional causada por el impago de la deuda pública estadounidense y luego vendría el golpe del aumento de las tasas de interés que tendría que pagar Panamá por su propia deuda.

¿Qué pasaría si Estados Unidos no paga sus deudas?
Joe Biden, presidente de Estados Unidos. EFE

Según estimados del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, dicho país tiene dinero suficiente para cubrir todas sus obligaciones hasta el próximo 1 de junio. Es decir, si no se ponen de acuerdo los demócratas que controlan la Casa Blanca y los republicanos que controlan la Cámara Baja del Congreso, el gobierno federal de Estados Unidos dejaría de pagar, por primera vez en su historia, sus obligaciones.

Entre estas obligaciones están el salario de los funcionarios, los gastos militares, los distintos subsidios que le entrega a su población, la pequeña asistencia internacional y el servicio de su gigantesca deuda pública de 31,4 billones de dólares. Hay que recordar que en el sistema métrico decimal un billón es igual a un millón de millones.

De acuerdo con Bloomberg, el 17 de enero de este año fue la última vez que el Departamento del Tesoro emitió deuda pública para financiar las operaciones del gobierno. Desde entonces ha funcionado con los ingresos corrientes, producto de los impuestos y tasas que se le paga al gobierno federal, así como por el uso de medidas de ingeniería financiera para dilatar pagos y mantener la liquidez lo más posible.

En el sistema de gobierno de los Estados Unidos, el Poder Ejecutivo solicita los gastos a través de un presupuesto general del Estado, o por autorizaciones de gastos aprobadas por el Congreso. Una vez estos gastos se han autorizado, el Poder Ejecutivo tiene que pedir una autorización para endeudarse, aumentando el tope de la deuda pública autorizada por el Poder Legislativo. El mecanismo de la doble autorización es lo que ha permitido el chantaje con que usualmente se topan los gobiernos demócratas producto del bloqueo republicano.

Como parte de la miopía imperante en la clase política estadounidense, este requisito de la autorización para endeudarse, para pagar un gasto autorizado se pudo eliminar en el pasado, pero no hubo interés presidencial o faltó capacidad política para luchar por esto. Cuando los gobiernos republicanos necesitaron la autorización y había un Congreso en manos de los demócratas, estos la concedieron sin mayor trauma. Cuando se trata de la situación inversa, se presenta el chantaje.

Lo más triste del asunto es que el año pasado, cuando Nancy Pelosi todavía controlaba el Congreso, la demócrata le ofreció a la administración Biden aumentar el tope de la deuda pública, para que el gobierno no fuera chantajeado por los republicanos. La administración Biden no aprovechó esa oportunidad y ahora enfrenta la amenaza de que los republicanos insistan en anular iniciativas importantes de la Casa Blanca en materia ambiental, en política social, e incluso en la guerra de Ucrania. Lo cierto es que si estas dos partes no se ponen de acuerdo el 1 de junio pasará a la historia como un día triste.

¿Qué puede suceder?

Con anterioridad los republicanos, en sus reiterativas batallas con los demócratas, lograron cerrar servicios públicos básicos y mandaron a sus casas a cientos de miles de servidores públicos sin salario.

Cada entidad pública adoptó un plan de emergencia para mantener el mínimo de su funcionamiento, y en el caso de los temas de defensa nacional estos se mantuvieron intactos. El hipotético cierre del 1 de junio empezaría de una forma similar, pero tendría consecuencias gravísimas sobre la economía mundial.

El primer aspecto es que muchísimas actividades económicas, dentro de los Estados Unidos, necesitan algún tipo de respaldo del gobierno. Todas las carnes que se producen en ese país son inspeccionadas por el Departamento de Agricultura, igualmente los laboratorios del gobierno tienen que hacer verificaciones y controles para medicamentos y otros productos de cuidado personal.

El sistema de autopistas federales, que une a los 48 estados que forman parte de la masa continental, se quedaría sin mantenimiento. La gestión del agua de ríos importantes que dependen del gobierno federal, así como la producción de energía en varias regiones de ese país podrían estar en peligro.

Al no pagar los intereses y el capital de sus bonos, Estados Unidos perdería puntos en su calificación de riesgo y esto aumentaría de golpe la tasa de interés real de esos bonos, y de todo lo que esté respaldado por el tesoro de los Estados Unidos. Si un banco se quedara sin liquidez durante el impago, el gobierno federal no tendría cómo atenderlos, y esto podría provocar una recesión a escala mundial.

Todos los tenedores de bonos estadounidenses perderían patrimonio, porque ese bono valdría mucho menos. Si los republicanos consiguieran que el gobierno Biden abandonara a Ucrania, esto sería un terrible golpe a la OTAN y a las alianzas militares estadounidense a nivel mundial.

Si cae Ucrania, no hay porque pensar que Taiwán no tendría el mismo destino. Sin Taiwán, en Estados Unidos se detendrían las fábricas de autos, computadoras, aviones y un montón de otros productos que dependen de componentes provenientes de ese país asiático.

Unos 24 billones de dólares en bonos del tesoro están en manos de ocho países, liderados por China y Japón. Si esos bonos pierden valor, el dólar se depreciaría totalmente.

¿Qué pasaría con el resto del mundo? Una gran cantidad de los bonos de deuda externa de América Latina se negocian en Nueva York en dólares. Si los bonos estadounidenses pierden su valor y aumentan sus intereses, los de casi toda América Latina seguirían el mismo destino.

Por cierto, Estados Unidos es el principal usuario del Canal Panamá y la divisa que circula en las calles panameñas es el dólar estadounidense. El golpe que recibiría Panamá sería doble, ya que por una parte estaría la recesión internacional causada por el impago de la deuda pública estadounidense y luego vendría el golpe del aumento de las tasas de interés que tendría que pagar Panamá por su propia deuda. Necesariamente aumentarían las tasas de interés de préstamos y tarjetas de crédito en Panamá. La consiguiente inflación, casada con una recesión, ciertamente pondrían en riesgo la estabilidad social de este país.

Los republicanos van en camino de consolidarse como un partido minoritario, predominantemente para hombres blancos sin educación universitaria, y pertenecientes a la facción conservadora del catolicismo y de los evangélicos.

Un partido que excluye a las mujeres, a los jóvenes y a todas las minorías, es un partido anclado en el pasado que está de espaldas al futuro. Como no pueden ganar limpiamente por la vía electoral, tienen que usar todos los otros medios y armas posibles.

El segmento más ultraconservador de ese partido cree que si no pueden dominar todo el poder político en los Estados Unidos, entonces hundir a su país y al mundo en una crisis innecesaria e inmerecida, será apenas un aviso de lo que queda por venir.



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