Entre 1929 y 1932, la economía de los Estados Unidos cayó en un 40%. El desempleo aumentó 10 veces, y la pobreza explotó por doquier. En las elecciones presidenciales de ese año, el candidato demócrata Franklin Delano Roosevelt se hizo acompañar de un grupo de prominentes intelectuales que incluían abogados, economistas, y académicos, que lo denominó Brain Trust, que le sirvió para construir las políticas públicas del New Deal, sus exitosas acciones de gobierno que cambiaron su país para siempre.
Entre los grupos de trabajo que ha conformado la administración de Laurentino Nito Cortizo, incluye uno, para diseñar las políticas públicas y las iniciativas dirigidas a atender, “el día después” de que se haya controlado la pandemia. De una forma muy responsable el presidente ha incluido al talentoso equipo de INDESA como una de las partes asesoras.
Esta es una empresa que tiene décadas de analizar nuestra realidad económica y de asesorar exitosamente a empresas panameñas y multinacionales. Esto ha provocado molestia dentro de ciertos bandos del PRD (y otras partes más).
Esta molestia se explica porque hay quienes consideran que el país está a punto de caramelo para un realineamiento socioeconómico, y quieren comerse todo ese pastel. Parece que las bolsas de comida y los bonos de supermercados no han sido suficientes para estos grupos tan codiciosos.
Con la inclusión de INDESA se balancean las fuentes de pensamiento económico que contribuirán a mejorar la respuesta estatal a la crisis. Sin embargo, sería un gran error histórico dejar el diseño de las acciones de políticas públicas para levantar la economía, únicamente a economistas y financistas.
¿Dónde están los científicos, urbanistas, ambientalistas, agrónomos, sociólogos e historiadores, que puedan contribuir a la construcción de un nuevo país?
A los inicios del régimen militar, en la Secretaría de Planificación de la Presidencia de la República, existió un Departamento de la Patria en el que intelectuales como Omar Jaén Suárez, Hernán Porras y Alfredo Castillero, acompañaron la formulación de la planificación de las políticas de Estado.
Posteriormente Reina Torres de Araúz, Aníbal Pastor, Ascanio Villalaz, Francisco Herrera y Stanley Heckadon formaron parte de la planificación social del país. Esa fue la última vez que se convocó, a intelectuales y pensadores académicos distintos a los economistas y financistas que han modelado la economía del país.
Si se explora en las universidades públicas y privadas, instituciones científicas, Ciudad del Saber, la sociedad civil organizada, y el mundo de los emprendimientos liderados por los jóvenes, se encontrará una reserva de talento humano conocedor de la realidad nacional e internacional, con capacidad de aportar a la construcción del nuevo país que tenemos que ser, y no del viejo país con sus desigualdades y corrupción, que algunos quieren mantener.

