El pasado jueves 22 de junio un robot del Servicio de Guardacostas de Estados Unidos, a 3,800 metros de profundidad en el Atlántico Norte, encontró a medio kilómetro de los restos del Titanic a los restos de otro navío Titan. El cono de la punta del submarino experimental y la cola del mismo aparecieron desperdigados en el fondo del mar, revelando inmediatamente lo que pasó: una falla catastrófica que tuvo como resultado la implosión del navío.
El submarino Titan estaba tripulado por Stockton Rush (CEO de la empresa dueña del submarino), y los pasajeros el científico Paul-Henry Nargeolet, el empresario Hamish Harding, así como el empresario Shahzada Dawood y su hijo Suleman.
Según Infobae, el submarino medía en su interior 6.70 metros de largo y tenía capacidad para cinco personas quienes debían ir sentadas en el suelo descalzas y con las piernas cruzadas. El navío contaba con un servicio sanitario, y llevaba emparedados junto con botellas de agua. Esta misma fuente detalla que el submarino era muy simple y solo tenía un botón que permitía su inmersión.
La tripulación entraba al submarino por una escotilla que se atornillaba desde afuera y, por lo tanto, no se podía abrir desde adentro. La embarcación se conducía con un control similar al de un videojuego, y en caso de que se rompiera se llevaban dos controles más de repuestos. El submarino tenía una sola ventanilla por la que se turnaban los pasajeros para ver el exterior.
Por otra parte, la BBC informó que el navío no estaba certificado ni clasificado de forma alguna por ninguna agencia gubernamental o entidad privada. Según un experto que consultó la BBC, los submarinos de inmersión profunda se hacen usualmente de titanio para resistir la inmensa presión del agua.
Además, estos navíos tienen una forma esférica para que cada parte del submarino reciba la misma cantidad de presión del agua. Por razones económicas, el Titan solo tenía la nariz y la cola de titanio, y el cuerpo era de fibra de carbón, un material ligero y barato que nunca se había usado para construir un submarino. Como si fuera poco, esta embarcación tenía forma tubular, por lo que había partes de la nave que iban a recibir mayor presión del agua que otras.
El riesgo
El diario estadounidense New York Times informó que un ingeniero que trabajó en la construcción del submarino fue despedido en el año 2018 porque criticó la falta de medidas de seguridad, y la ausencia de certificaciones de calidad del navío.
Por ejemplo, se mencionaba que el fabricante de la ventanilla del submarino garantizaba que esta solo podría resistir la presión del agua hasta los 1,300 metros de profundidad, es decir, solo un tercio de donde se suponía navegaba el Titan. La empresa OceanGate lo desvinculó y lo demandó civilmente por daños reputacionales, el exempleado contrademandó y el caso se decidió extrajudicialmente.
Un periodista de la televisión estadounidense y quien fue pasajero del submarino el año pasado le dijo al periódico que antes de entrar al submarino le hacían firmar un documento de tres páginas en el que renunciaba a cualquier reclamación civil. El periodista recordó que en la primera página del documento aparecía la palabra “muerte” en tres ocasiones.
Así, un submarino experimental con un diseño distinto, materiales más baratos, y sin medidas reales para pedir auxilio o intentar un escape, forma parte de la historia contemporánea.
A los 1,518 muertos por el accidente del crucero Titanic, en abril de 1912, hay que agregar cinco víctimas al hundimiento de dicho barco. Al igual que las víctimas originales, las que llegan 111 años más tarde buscaron conocer de cerca el esplendor y la grandeza del Titanic. Ahora el Titan y su tripulación de cinco hombres serán para siempre un epílogo trágico del desastre del Titanic.

