La muerte de George Floyd a manos de un policía en Minneapolis, Minnesota -y captada gráficamente en video- ha desatado una nueva ola de protesta que se ha tomado Estados Unidos.
Por más de 8 minutos, un oficial de la policía mantuvo su rodilla en el cuello de un hombre que repetía palabras similares a las de Eric Garner, otra trágica muerte que sigue extrañamente la misma línea -en términos de los aspectos audiovisuales-, de una serie de actos brutales por parte de la policía hacia afrodescendientes. Algo que, en nuestro contexto histórico, ha pasado a ser parte de nuestra conciencia social debido al avance tecnológico que permite su grabación y proliferación.
George Floyd -sin contar los muertos de las presentes protestas-, es el último de los decesos desde la muerte de Mike Brown en el 2014, que desataron protestas duraderas y que permitieron articular más ampliamente el movimiento Black Lives Matter (BLM), que empezara en el 2012 mientras Barack Obama gobernaba, luego de que la muerte de Trayvon Martin quedara impune, y cuyas raíces se extienden a una amplia historia de protestas raciales que llegan hasta el pecado original del nacimiento del país del norte.

Este movimiento, en términos generales, hace campaña enfocándose en el racismo y la violencia sistémica hacia los afrodescendientes, particularmente por parte de las fuerzas policiales, y en general sobre los efectos que la inequidad racial socioeconómica sigue teniendo sobre ellos. Y aunque es un movimiento descentralizado, han logrado articular medidas concretas, principalmente una extensa reforma policial.
*Activists and Legislators:* Here’s a thread of MEANINGFUL legislation that has been proposed and, in some cases, passed in cities and states to address police violence. Consider passing legislation like this in your community, too. (1/x)
— Samuel Sinyangwe (@samswey) May 30, 2020
Y esta impresionante explosión social, que ha rebasado las fronteras estadounidenses, está ocurriendo en el contexto de una pandemia global que, hasta hace muy poco, hacía impensable las aglomeraciones que hoy vemos con frecuencia.
Aunque estas manifestaciones fueron ocasionadas tras el visible asesinato de Floyd, sería iluso pensar que no se trata de una protesta amplia, claramente basada en el movimiento BLM, pero catapultada por una gran cantidad de factores sociales, económicos y políticos, esencialmente basados en un descontento social ante la confusión y vulnerabilidad del presente, en donde no solo la salud de la población mundial está en peligro, sino también donde el funcionamiento del sistema económico mundial esta siendo evidenciado.
El virus nos hizo darnos cuenta que la inseguridad en la que vive la mayoría de la población mundial no es sostenible. Vivimos en una sociedad en donde la gente que ahora son llamadas “esenciales”, pero que en realidad siempre lo han sido al garantizar el funcionamiento de las cosas que creemos básicas, generalmente pertenecen a la parte más baja de la escalera socioeconómica.
Como si fuera poco, con las elecciones de noviembre en el horizonte, no parece haber una manera de canalizar estas evidentes frustraciones a través de un programa político viable.
Y aunque las presentes coyunturas que vive Estados Unidos parecen indicar que la candidatura a la reelección de Donald Trump se ha visto afectada, sería muy difícil predecir con certeza qué sucederá, estando a casi 5 meses de esa elección.
Hace unos días un amigo me preguntaba si el estaba loco al pensar que, aunque las encuestas parecen indicar lo contrario, la situación de las protestas tenía el potencial de beneficiar al genio estable. No lo se con certeza, pero como en el caso de su elección en el 2016 -que en parte fue una especie de protesta por los 8 años de Obama en la Casa Blanca, en un país generalmente conservador por lo menos en su liderazgo-, es mi impresión que los debates alrededor de la llamada “ley y orden” tiende a dividir a los demócratas y unir a los republicanos.
National GE:
— Political Polls (@Politics_Polls) June 8, 2020
Biden 47% (+8)
Trump 39%@MorningConsult 6/1-7https://t.co/DYnn5zqKB9
Al mismo tiempo, Joe Biden, quien recientemente llegó a la cantidad de delegados necesarios para asegurar su nominación por el Partido Demócrata, debe estar pensando más que nunca en la elección que tiene que hacer para la vicepresidencia, en donde ya ha prometido que elegirá a una mujer. Y esta crisis, ha puesto en duda a dos de sus principales potenciales acompañantes en el tiquete de noviembre.
Amy Klobuchar y Kamala Harris, quienes han sido fiscales en sus respectivos distritos -especialmente Klobuchar que lo hizo en la localidad en donde empezaran las protestas-, han sido criticadas por sus roles en esas posiciones por una supuesta excesiva mano dura contra el crimen, dejando de lado el tema de los abusos policiales.
Fairly obvious Amy Klobuchar is off the list now, but also impossible to ignore the undercurrent of distrust among young/black/progressive activists towards Kamala Harris.
— Dave Wasserman (@Redistrict) May 29, 2020
Lo cierto es que, aunque en algún momento de las primarias la posibilidad de una presidencia de Biden se veía difícil, hoy está en sus manos. Como he dicho ya que pienso, su elección de vicepresidente, como se dice en todos los ciclos de elecciones, parece ser la más importante de todas.