La coalición de Biden

Si no pasa nada extraordinario, Joseph R. Biden será el nominado por el Partido Demócrata para enfrentar a Donald Trump en las elecciones de noviembre.

Para muchos, el exsenador por el Estado de Delaware se identifica con ese personaje siempre sonriente al lado de Barack Obama, mientras era su segundo al mando, por lo que la idea de una presidencia liderada por él, nos hace pensar en tiempos en donde el primer afrodescendiente liderara a los Estados Unidos. Un regreso a una normalidad reciente.

La coalición de Biden
Obama (Izq.) y Biden.

Una normalidad que nos llevaría de vuelta a una realidad en donde no habría un autoritario incompetente al frente de la respuesta a una pandemia global, que ha dejado en evidencia sus ineptitudes, obvias para muchos antes de que llegara esta nueva enfermedad.

Sin embargo, a sus 77 años y con la nominación básicamente asegurada, Joe Biden tiene una larga carrera en la política por la que tendrá que responder.

Si aprendimos algo de la campaña anterior en donde Hillary Clinton enfrentara a Donald Trump, es que el actual presidente es muy hábil cuando se trata del espectáculo que tristemente representa la campaña política.

No me malinterpreten, Trump es un oportunista de la peor clase, pero su vida -desde sus comienzos en el mundo de las bienes raíces en Manhattan, su paso por la televisión, sus cuestionables negocios internacionales, y la forma que usa la silla presidencial para favorecer a la gente cercana a su entorno, sin hablar de los personajes fundamentalistas que conforman su gabinete- habla de una comprensión de los instintos más básicos de la condición humana.

Y ese instinto salvaje por el poder, que puso a Trump en la silla presidencial casi por inercia, va a ser parte de la campaña que apenas comienza contra Joe Biden.

Entonces, es importante recordar que Biden, quien gano la mayoría del voto afrodescendiente en las cortas y recientes primarias demócratas, ha sido uno de los arquitectos intelectuales del sistema carcelario más grande del mundo; votó a favor de la guerra de Iraq, convirtiéndose en aliado clave de George W. Bush para persuadir a sus colegas del Partido Demócrata; tiene un record constante de mentiras, que incluso le costaron una campaña presidencial en el pasado; ha sido acusado de acoso sexual en varias ocasiones, y algunos consideran que su destreza mental va en declive.

Si, este es el Joe Biden que Barack Obama eligió para ser su vicepresidente. Y aunque desde la izquierda esta elección fue muy criticada en su momento, es probablemente por lo menos uno de los factores que lo pusieron en la Casa Blanca.

Biden le sirvió a Obama para calmar a los sectores mas conservadores del Partido Demócrata, y quizás también le ganó votos con algunos republicanos cansados del liderazgo del segundo Bush.

Además, Biden es constantemente descrito como alguien encantador a nivel personal, y prueba de ello han sido sus amistades en el Órgano Legislativo, pasando por republicanos segregacionistas hasta Bernie Sanders, quien lo ha descrito como su amigo, sumándose a trabajar con el de cara a la campaña general.

De esta manera, creo que sería importante recordar sus inicios, para entender lo que puede estar por venir.

En realidad, Biden corrió por primera vez como un demócrata de la corriente del New Deal, y se fue moviendo hacia la derecha como estrategia de reelección, cuando en ese entonces el Partido Demócrata empezaba a abandonar esa corriente, para darle paso a una que impulsaba minimizar el rol del gobierno y bajar los impuestos, entre otras cosas.

Por ende, su historia nos habla de un político que, nos guste o no, ha sabido transformarse conforme a las corrientes políticas cambiantes.

Es por esto que estoy convencido que, si Biden quiere ganarle a Donald Trump en noviembre la carrera por la Casa Blanca, debe recurrir nuevamente a estos instintos que lo identificaron en su carrera política.

La elección de Donald Trump y la llegada de Bernie Sanders y figuras como Alexandria Ocasio-Cortez a la prominencia nacional, me hacen no tener ninguna duda que los movimientos populistas tanto en la derecha como en la izquierda estadounidense están sobrepasando la posibilidad de representación que los partidos Democrata y Republicanos son capaces de ofrecer.

Joe Biden y la gente detrás de su campaña deben entender este momento histórico en el cambio de las corrientes políticas, así como lo entendió en sus inicios en Washington D.C.

Su oportunidad para dejar claro que así lo ha comprendido está en su elección de vicepresidente. Biden ya ha confirmado que va a elegir a una mujer para acompañarlo en el tiquete presidencial.

Sin embargo, el elemento de genero no será suficiente. Yo, personalmente, creo que si Biden y su campaña entienden lo que está en juego, solo hay una persona que puede ampliar lo suficiente su coalición para traer por lo menos parte del movimiento progresista a su carpa: Elizabeth Warren.

Lo que me pregunto es si el Biden que se supo mover tan hábilmente en sus inicios políticos sigue estando ahí.


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