El mundo cambio desde la ultima vez que me senté a escribir. Hay un virus dando vueltas que nos tiene, a los que podemos, en casa distanciándonos socialmente para prevenir un potencial colapso de los sistemas de salud de nuestro país y del mundo.
Como la crisis existencial del cambio climático, esta pandemia nos recuerda el hecho que, aunque nos organicemos en estados nacionales, con fronteras limitadas, estamos todos en el mismo bote.

Esto evidencia la necesidad de crear mecanismos de cooperación internacional para hacerle frente no solo a este virus, si no a los problemas globales del siglo XXI.
Tenemos que afrontar la fragilidad de nuestras vidas con solidaridad. Y cuando hablo de solidaridad no estoy refiriéndome a un concepto abstracto de paz y amor, si no a la respuesta necesaria y racional para hacerle frente a estos problemas si aceptamos su universalidad.
Pero el mundo, que nos trajo este virus y que pretende seguir consumiendo de la misma manera a pesar de las alarmas sonadas constantemente por los científicos que nos advierten que estamos cerca de consumir mas de los que podemos, lo que esta asegurando un futuro radical y lleno de catástrofes naturales como la que estamos viviendo hoy, parece no querer parar.

Las primarias demócratas, de lo que se supone que debo escribir, son un buen ejemplo. Este martes 17 de marzo, y a pesar de las instrucciones nacionales e internacionales, los estados de Arizona, Florida e Illinois votaron para elegir a su preferido para competir contra Donald Trump en la elección general.
En los tres Estados, el ganador fue Joe Biden, haciendo que su ventaja parezca cada vez mas difícil de alcanzar para el senador de Vermont, cuyas propuestas principales, irónicamente, son el establecimiento de un servicio medico nacional y un plan ambicioso de mitigación contra el cambio climático.
Entonces, en este contexto, es importante recordar que las crisis presentan una oportunidad, por más sufrimiento que traigan. Y es porque las mismas avanzan sin importar los conceptos políticos o sociales que se presentan como obstáculos para establecer las instituciones necesarias para hacerles frente. Estas dejan en evidencia nuestras deficiencias y nos presentan el camino a seguir porque este se habla en términos de necesidad, no de idealismos.
Quizás la carrera por la nominación demócrata esté decidida y el nominado sea el exvicepresidente de Barack Obama. Para el Partido Demócrata no existe otra opción mas que entender las lecciones de esta pandemia. Como en los años 30, luego de la “Gran Depresión”, que dio paso a las reformas sociales de Franklin D. Roosevelt, llamadas el “New Deal”, el Partido Demócrata tiene la oportunidad de consolidar ambas plataformas para prometer un futuro que emocione a los electores como lo hizo el primer afrodescendiente en la Casa Blanca, haciendo que los jóvenes salieran a votar.
Los mismos jóvenes y una parte de la clase trabajadora que abrumadoramente apoyan a Sanders y no lo hicieron en su totalidad en la elección general que ganara Donald Trump.