Carlos Pibe Valderrama lo había anticipado hace un par de años: “No hace falta un Pibe. James ya está bien en esa posición. Es mi sucesor”.
A través de su historia el fútbol colombiano ha dado buenos jugadores y entre los más recordados está el viejo Willington Ortiz, que marcó una época, después en los años 90 apareció una talentosa generación de jugadores que lideró el Pibe Valderrama, del que el entrenador argentino César Luis Menotti decía que era “un mago en la inteligencia, que sabe la ubicación de sus compañeros casi sin mirarlos y que les entrega el balón casi que con la mano”. Se decía que la lentitud para transportar el balón la recompensaba con la rapidez de pensamiento para dar el pase. Fue distinguido dos veces mejor jugador de América y quedó inmortalizado como uno de los grandes de Sudamérica.
Pero a Valderrama le tardó años para llegar a ser conocido en la selección. En un conversatorio con el técnico colombiano Hernán Darío Gómez, decía que hay jugadores que a los 24 o 25 años nunca han figurado en una selección mayor, por eso había que darles la oportunidad, porque podían despegar y puso como ejemplo al Pibe Valderrama, que a los 26 años fue que se dio a conocer como figura con la selección de Colombia.
Después del retiro del Pibe siempre se buscó su reemplazo, pasaron muchos jugadores tratando en vano de heredar el número 10 de Valderrama en la selección hasta que al fin apareció uno muy joven, James Rodríguez, que en el Mundial de Brasil 2014 la rompió como dicen los argentinos.
James Rodríguez –cumple 23 años el 12 de julio– hizo erupción en el Mundial de Brasil, en la primera fase fue distinguido por FIFA como el mejor jugador, y como para que nadie dudara lo corroboró en octavos contra Uruguay, donde nos regaló un gol de antología. Nunca antes un jugador colombiano había podido tener una actuación tan brillante en sus cuatro anteriores participaciones mundialistas. Pero estaba destinado para James, que desde los 16 años se le vio su clase y estuvo en los procesos de Colombia con las selecciones en los mundiales Sub-17 de Corea 2007 y el Sub-20 de Colombia 2011, jugó con Envigado en la B, pero no pudo mostrarse mucho en su país porque de joven se fue al fútbol argentino y de allí saltó al fútbol europeo.
Hoy en Brasil 2014 James es la estrella que está iluminando el Mundial y todo el mundo habla maravillas de él, un jugador que le está haciendo honor al número 10 de su camiseta, que nos ha deleitado con su magia, su estilo, sus goles y su dinámica, que nos hizo olvidar que en Colombia Radamel Falcao no jugó por estar lesionado.