Edgar Joel Bárcenas y Amílcar Henríquez son las caras de la juventud y de la experiencia del Árabe Unido que el sábado consiguió la estrella número 15 en la final contra Plaza Amador al que derrotó 2-0, en el Rommel Fernández. Mientras uno está comenzando a escribir su historia, el otro llenó otra de las tantas que lleva en su libro.
Bárcenas, de 23 años, es el jugador de la nueva camada del fútbol panameño y Henríquez, de 33 años, hizo un alto en el camino, para volver a jugar con el Árabe Unido en el torneo doméstico.
Bárcenas consideró que el gol del Árabe Unido sobre el final del primer tiempo pudo haber cambiado la historia del partido, porque a su juicio fue un golpe motivacional para su equipo y de desconcierto para el rival.
Indicó que después en el camerino se hicieron los ajustes para regresar con otra cara al partido tal como aconteció en su último compromiso de semifinales contra el Tauro en ese mismo estadio.
"El profe [Sergio Guzmán] es un gran profesor, estamos felices por lo que él nos dice, cada día nos motiva, siento que es una gran persona y se merece todo", indicó.
Bárcenas apuntó que Árabe hizo un gran partido y le recordó a la campaña en la Liga de Campeones de la Concacaf. "Hacia rato que no hacíamos un gran partido en la LPF (Liga Panameña de Fúbol) y se vino a conseguir en la gran final", apuntó.
El joven jugador del Árabe no cree que el equipo haya estado nervioso en el primer tiempo, "pero hicimos ajustes dentro de la cancha y ese gol nos ayudó mucho".
"Hicimos lo que sabemos hacer, poner la bola en el piso y tocar y tocar hasta cansar al rival y así llegó el segundo gol", agregó.
Bárcenas, que todavía no se sabe de su futuro, aunque tras bastidores se dice que pudo haber sido el último partido con el Árabe, consiguió su cuarto título en el fútbol panameño, el primero fue con Chepo y los otros con CAI, Chorrillo y el sábado con Árabe.
LA EXPERIENCIA
Amílcar Henríquez, por su parte, ingresó en el segundo tiempo en el partido de la final y de salida se notó la gota de experiencia que puso en el campo.
Henríquez había perdido la última final en Colombia con el Independiente Medellín cuando perdió por penales con el Millonarios de Román Torres en aquella final de diciembre de 2012.
Su presencia en el campo le dio dinámica al Árabe, condujo los hilos del equipo colonense, le dio pausa y con su presencia se notó madurez en el equipo.
Henríquez venía de purgar varios partidos de suspensión y retornó para el partido en el que todos quieren jugar. Se mostró agradecido con el grupo que lo puso a jugar otra final más.
"Le dije al profe que quería entrar, me pidió que hiciera el trabajo y gracias a Dios se hizo. El grupo asimiló el cambio, tuvo la pelota e hicimos un buen trabajo", indicó.
"Se hicieron cosas importantes en Colombia, se regresó y no se guardó nada, se hizo las cosas bien en la selección y en el club, creo que hoy por hoy Árabe Unido es el mejor club en Panamá sin desmeritar el trabajo de los otros equipos", indicó Amílcar.
"Lo más importante es vivir el día a día, no se puede vivir del pasado, si un jugador de afuera viene a vivir del pasado no sirve, creo que hay que venir y trabajar, este grupo de jóvenes me inculcaron a trabajar, no me podía sentirme menos, tenía que trabajar igual que ellos y mira, ese es el fruto del esfuerzo, campeones y jugadores en la selección", señaló Henríquez.
De su futuro dijo que había que esperar, de momento quiere disfrutar las vacaciones y celebrar el cumpleaños de su hijo que cumplió este sábado.
"Estoy agradecido con este grupo que me ha puesto a trabajar mucho, me ha puesto a jugar en la selección, me ha puesto en un ritmo importante, lo más que podía hacer era brindarle mi experiencia y sabiduría", precisó el volante jugador colonense.
Señaló que el grupo toca bien el balón, que es parte de lo que les ha inculcado el entrenador.
