A partir de hoy sábado 9 de julio, y hasta el 15 de septiembre, se presenta la individual “Metáforas”, de la artista Dilsa Rivera (Panamá, 1971), en las instalaciones del Museo Municipal de Cartago, en Costa Rica.
Ofrecer su trabajo plástico por segunda vez en el país vecino es para Dilsa Rivera una oportunidad para su “desarrollo y crecimiento profesional, artístico y laboral como docente, además de que estaré representando con mucho orgullo a nuestro país y al Instituto Nacional de Cultura”.
La intención de esta istmeña es “crear conciencia cultural y artística, partiendo del ser humano como naturaleza, y desarrollar una nueva forma de exponer sin palabras esa relación que existe entre el ser humano y el medio ambiente”.
REFLEXIONES
Está comprometida a compartir con sus estudiantes “la experiencia de manejarse entre lo objetivo como lo es un trabajo y lo subjetivo dentro de la carrera artística”, señala Rivera, quien en 2013 ofreció su labor en la muestra “Visible en el silencio”, en la galería del Colegio Universitario de Cartago (Costa Rica).
En su exhibición “Metáforas”, un conjunto de 16 obras con técnica de óleo sobre tela, aspira a “encerrar lo sensible, apacible, honesto, culto y expresivo del ser humano; reposando en las profundidades de nuestro ser espiritual, en la reflexión de ese placer que mantiene el espíritu en paz, tratando de alcanzar el humanismo donde el hombre refleja lo que realmente es, en composición eterna con madre tierra que nos transmite y alimenta con su energía”.
Esa propuesta la desarrolla en sus obras porque piensa que el ser humano es “lo más auténtico que puede existir como representación en el arte. Somos el único ser pensante, expresivo, que guarda sentimientos y vive de emociones que nos hacen sentir y conocernos uno al otro; intuimos, percibimos con cada sentido y tenemos la fuerza para cambiar, es un punto perfecto para ese encuentro entre el yo y el arte”.
Sobre su proceso creativo, Dilsa Rivera explica que las “ideas nacen por la llegada de un recuerdo, un sentimiento o un deseo y de la forma que llega, el mundo se detiene con una pluma y un papel, escribir un pensamiento y convertirlo en poesía es el comienzo”. Más adelante se plantea “un boceto o dibujo rápido que poco a poco toma forma jugando con los elementos plásticos compositivos”.
IDEAS
En su caso, manchar el lienzo es “técnico y un poco mecánico, pero usar los colores que ya es una paleta fija saturada, es el mayor desafío, porque es un proceso complejo entre conceptos y técnica que van cambiando de acuerdo a las luces y sombras que el mismo envía”.
La que admira la carrera de artistas como Francis Bacon, Augusto Rodin y Luis Caballero, plantea que es difícil de explicar el proceso de creación.
“Se siente como si el pincel dominara mis pensamientos entre fondo y figura, el mismo pasa por muchos cambios”, dice quien ofreció su primera individual en 2002.
“El cuadro permanece por días en reposo y en una hamaca me acuesto a observar cada detalle y es así como poco a poco voy dando forma hasta concluir una idea conforme y complacida”, resalta Rivera, quien ganó el segundo lugar del XIX Concurso Nacional de Pintura Roberto Lewis en 2002.
