Simpático, apuesto, George Clooney desplegó todo su encanto en el Festival de Venecia este sábado 2 de septiembre, pero que nadie se engañe.
El actor dijo que trabajo más reciente como director, Suburbicon, es una película iracunda para un país iracundo: el suyo. Es un relato retorcido acerca del corazón sombrío del sueño americano.
“Muchos estamos furiosos: furiosos con nosotros mismos, furiosos con el rumbo que ha tomado el país, furiosos con el rumbo que ha tomado el mundo”, dijo Clooney a la prensa en Venecia, donde Suburbicon compite por el León de Oro, el premio máximo de la muestra.
“Creo que nunca he visto al país tan furioso, y he vivido la época de Watergate”, añadió. “En este momento pende una sombra negra sobre el país”.
Suburbicon, un filme satírico, es protagonizado por Matt Damon y Julianne Moore como residentes de un poblado suburbano idílico –y totalmente blanco– que estalla de furia ante el arribo de una familia negra.
El guión de los hermanos Coen toma una narración sobre divisiones raciales inspirada –de manera negativa– en la campaña presidencial de Donald Trump.
“Durante la campaña escuché muchos discursos sobre construcción de muros y culpar a las minorías de todos los males”, dijo Clooney.
El actor y su socio productor Grant Heslov se pusieron a pensar en otros momentos de la historia estadounidense caracterizados por el ascenso de las fuerzas divisionistas. Recordaron los sucesos de 1957 en Levittown, Pennsylvania, una población suburbana modelo cuyos habitantes blancos estallaron ante el arribo de una familia negra.
Unieron esa idea a un guión no producido de Joel y Ethan Coen sobre un barrio similar donde un crimen toma un rumbo horrible y a la vez absurdo.
Las escenas de furia blanca en la película recuerdan las manifestaciones del mes pasado en Charlottesville, Virginia. “Desgraciadamente, estos asuntos nunca pasan de moda en nuestro país”, dijo Clooney antes del desfile por la alfombra roja y el estreno.
