Russell Crowe: 'No tengo problema en robar ideas a todo el mundo'
El maestro del agua, es la historia que también protagoniza y, trata de un granjero australiano que viaja a Estambul para descubrir qué ha pasado con sus hijos, declarados desaparecidos en combate en la sangrienta batalla de Galípoli.
Russell Crowe: 'No tengo problema en robar ideas a todo el mundo'
Con más de 50 títulos a sus espaldas, un Oscar por Gladiator y otras dos nominaciones, Russell Crowe afirma tener más experiencia en un set de rodaje que la mayoría de los directores, algo que le ha ayudado en su debut detrás de las cámaras con The Water Diviner.
"No tengo problema en robar ideas a todo el mundo", dijo Crowe durante su visita a Madrid para promocionar este drama épico ambientado en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial en Turquía, que se estrena en abril en Argentina y España y en junio en Chile.
"Como actor he estado muchas veces en la situación de resolver problemas en un set de rodaje y la solución que busco con cualquier gran artista como Ridley Scott, Ron Howard o Darren Aranofsky la paso por mi visión personal", afirma Crowe.
De quien más ha tenido la oportunidad de instruirse ha sido de Ridley Scott. "De él aprendí lo atlética que puede ser una cámara y el manejo simultáneo de muchas cámaras", destaca.
De Peter Weir tomó la idea de poner música a los actores para trasmitirles una determinada energía.
En realidad, el actor neozelandés, aunque australiano de adopción, ya había hecho sus pinitos dirigiendo los videoclips musicales de su propia banda, así como tres documentales, pero la decisión de dar el paso a la ficción le vino dada al descubrir el guión de Andrew Knight y Andrew Anastasios.
"Lo leí y tuve una reacción muy visceral, que es lo que siempre busco como actor, pero aquí había además otra voz que no había oído nunca antes, que me decía que debía tomar la responsabilidad de contar esta historia y que yo era el único que podía hacerlo".
Con más de 50 títulos a sus espaldas, un Oscar por Gladiator y otras dos nominaciones, Russell Crowe afirma tener más experiencia en un set de rodaje que la mayoría de los directores, algo que le ha ayudado en su debut detrás de las cámaras con The Water Diviner.
"No tengo problema en robar ideas a todo el mundo", dijo Crowe durante su visita a Madrid para promocionar este drama épico ambientado en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial en Turquía, que se estrena en abril en Argentina y España y en junio en Chile.
"Como actor he estado muchas veces en la situación de resolver problemas en un set de rodaje y la solución que busco con cualquier gran artista como Ridley Scott, Ron Howard o Darren Aranofsky la paso por mi visión personal", afirma Crowe.
De quien más ha tenido la oportunidad de instruirse ha sido de Ridley Scott. "De él aprendí lo atlética que puede ser una cámara y el manejo simultáneo de muchas cámaras", destaca.
De Peter Weir tomó la idea de poner música a los actores para trasmitirles una determinada energía.
En realidad, el actor neozelandés, aunque australiano de adopción, ya había hecho sus pinitos dirigiendo los videoclips musicales de su propia banda, así como tres documentales, pero la decisión de dar el paso a la ficción le vino dada al descubrir el guión de Andrew Knight y Andrew Anastasios.
"Lo leí y tuve una reacción muy visceral, que es lo que siempre busco como actor, pero aquí había además otra voz que no había oído nunca antes, que me decía que debía tomar la responsabilidad de contar esta historia y que yo era el único que podía hacerlo".
Esa historia, que también protagoniza, es la de un granjero australiano que viaja a Estambul para descubrir qué ha pasado con sus hijos, declarados desaparecidos en combate en la sangrienta batalla de Galípoli. Allí conoce a Ayshe (Olga Kurylenko), la propietaria del hotel en el que se hospeda, que también ha perdido a su marido en la guerra. La película se mueve entre la aventura épica y el drama romántico y, aunque logra conmover al espectador, en ocasiones peca de exceso de almíbar y de cierto acartonamiento. Los lazos culturales y personales con la historia -cuenta Crowe que su padre tenía la misma habilidad que el protagonista para detectar la presencia de agua bajo el suelo- fueron también importantes en su decisión. Así como la posibilidad de contar la batalla de Galípoli, de la que en abril se cumplen cien años, desde el punto de vista turco.
Russell Crowe: 'No tengo problema en robar ideas a todo el mundo'
Esa historia, que también protagoniza, es la de un granjero australiano que viaja a Estambul para descubrir qué ha pasado con sus hijos, declarados desaparecidos en combate en la sangrienta batalla de Galípoli.
Allí conoce a Ayshe (Olga Kurylenko), la propietaria del hotel en el que se hospeda, que también ha perdido a su marido en la guerra.
La película se mueve entre la aventura épica y el drama romántico y, aunque logra conmover al espectador, en ocasiones peca de exceso de almíbar y de cierto acartonamiento.
Los lazos culturales y personales con la historia -cuenta Crowe que su padre tenía la misma habilidad que el protagonista para detectar la presencia de agua bajo el suelo- fueron también importantes en su decisión.
Así como la posibilidad de contar la batalla de Galípoli, de la que en abril se cumplen cien años, desde el punto de vista turco.
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