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19 oct Documental estudia una fotografía histórica panameña

Dos fotografías, una tomada en mayo de 1989 en Panamá, y la otra tres años después, durante la Guerra de los Balcanes, son analizadas en un documental.

El largometraje 'Biography of a Photo', es dirigido por el fotógrafo Ron Haviv y la docente universitaria Lauren Walsh.

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Todos los panameños debemos ver 'Biography of a Photo', de Ron Haviv y Lauren Walsh. Todos los panameños debemos ver 'Biography of a Photo', de Ron Haviv y Lauren Walsh.
Todos los panameños debemos ver 'Biography of a Photo', de Ron Haviv y Lauren Walsh. Tomado de Vimeo.com

La emblemática fotografía tomada por el maestro  Ron Haviv el 10 de mayo de 1989, al frente del desaparecido teatro El Dorado, en Santa Ana, tiene más de una lectura.

Ahora esta imagen, junto a otras más firmadas por este artista del lente, son el punto de partida del documental Biography of a Photo, que Ron Haviv está elaborando junto a Lauren Walsh, docente de fotografía de la Universidad de Nueva York y cuyo tráiler comenzó a circular esta semana por vimeo.com (en este blog encontrará el enlace para poder verlo).

La imagen de Ron Haviv representa la civilización versus la barbarie. La primera representada por Guillermo Billy Ford, desarmado, defendiendo unas elecciones que la dictadura militar de Manuel Antonio Noriega había robado, y la segunda es encarnada por un miembro de los Batallones de la Dignidad, armado, que pretende con un golpe eliminar la decisión de un pueblo.

Guillermo Billy Ford representa el reclamo pacífico de un país que pide justicia, y el anónimo delincuente hace las veces del representante de la violencia más desquiciada.

El vicepresidente de la República representa el valor de una democracia secuestrada por el Tribunal Electoral de la época, y el otro es el símbolo de una dictadura que pronto sería destronada por una cuestionable invasión estadounidense en diciembre de 1989, que sería la más grande acción militar de la unión americana desde la guerra de Vietnam y un ejercicio para cuando 13 meses después hicieran algo parecido en Irak.

Esta fotografía de Ron Haviv pasó a ser viral en una época cuando no había internet ni existían populares redes sociales como Twitter, Facebook o Instagram.

Es la muestra del poder de una imagen que ella sola puede resumir toda una serie de hechos históricos de los últimos 30 años del siglo XX en el istmo, hechos para no olvidarlos, y en especial, para comprender por qué ocurrieron.

Allí, en esa  avenida Central, por calle 12 y a tiro de piedra del mítico Café Coca Cola, había un policía antidisturbios viendo la escena, sin inmutarse, con una calma que se traduce en apoyo cómplice al agresor y victimario.

En esa jornada asesinan al escolta de Ford , Manuel Alexis Guerra, un crimen que tiene tantos culpables y pocos avances cuando el hecho pasó a ser investigado por la justicia.

SANTA ANA

Esa valiosa foto de Ron Haviv tiene otra carga simbólica, por el lugar donde ocurren los hechos que captura. La plaza de Santa Ana, desde el siglo XIX, ha sido testigo de más de una lucha social, económica y política del istmo.

Un lugar, además, donde en el pasado se podía apreciar una corrida de toros o estar presentes cuando se llevaban a cabo los sorteos de la Lotería Nacional de Beneficencia.

También Santa Ana era el sitio ideal para escuchar las discusiones de lo más granado de la comunidad intelectual, política y erudita de Panamá.

O bien era el escenario perfecto para leer un periódico o declararle tu amor a la dama de tus sueños.

Trailer for Biography of a Photo from ron haviv on Vimeo.

LOS AFICHES

En 1989 todavía existían los llamados cines de barrio en Panamá. Entre los corregimientos de San Felipe y Santa Ana había varias de esas salas que los cines en los centros comerciales fueron aniquilando hasta su extinción: El Amador, el Edison, El Variedades y El Dorado.

Todas estas salas proyectaban dos largometrajes más varios documentales informativos, y avances de futuras producciones a exhibirse, y algo genial, ningún anuncio comercial. Todo por un solo precio accesible, y podías ingresar a estas salas desde las 11:00 a.m. y podías repetir las películas hasta la medianoche o hasta cuando el cansancio te atrapara.

Vaya tiempos tan positivos para los cinéfilos, comparados con ahora que te proyectan una película, que puedes ver una sola vez, que además te inundan de pésimos anuncios comerciales previos, y los precios de los boletos son astronómicos.

Ese 10 de mayo de 1989, en el  teatro El Dorado había la normal doble tanda: Presidio, la hora de los héroes y Su nombre es peligro.

Los títulos de ambas películas tienen para mí una interesante lectura. Mi nombre es peligro ya no solo guarda relación con el popular espía británico James Bond, sino que en este caso también el peligro que tenía una dictadura a la verdad democrática que representa Guillermo Billy Ford y es representante del peligro el hombre con la varilla que lo está atacando.

A The Living Daylights (1987, Reino Unido) la titularon en España como 007: Alta tensión, y en buena parte de América Latina como Su nombre es peligro, y era la producción número 15 de la saga de James Bond y la primera en que Timothy Dalton entraba en la piel del espía con licencia para matar.

Ese día, en el teatro El Dorado se proyectaban dos películas de acción protagonizadas por Timothy Dalton y Sean Connery, respectivamente.

(el primer James Bond de la historia del séptimo arte) que se quedara con el estelar y este no quiso.

Al propio Dalton le pidieron antes ser el espía en Panorama para matar (1985, A View to a Kill) y se negó porque sentía que era demasiado pronto para ir atrapando malhechores.

Mientras que el otro largometraje de aquella función de mayo de 1989 era Presidio (1988, Estados Unidos), protagonizado curiosamente por el mismo Sean Connery que no le dio la gana de participar en Su nombre es peligro.

Se entiende el rechazo. Sean Connery en 1986 había participado En el nombre de la rosa, dirigida por Jean-Jacques Annaud y basada en una novela de Umberto Eco, que cosechó 15 premios internacionales, entre ellos, un Bafta (el Óscar británico) para Connery .

Esa buena racha se mantendría porque en 1987 forma parte del elenco del thriller criminal Los intocables de Eliot Ness, de Brian De Palma, por la cual Connery obtendría que el Óscar en la categoría de mejor actor secundario por ser el agente Jim Malone.

The Presidio (en algunos mercados latinoamericanos le pusieron Más fuerte que el odio), de Peter Hyams, me gusta asociarlo con el hecho de que Manuel Antonio Noriega, quien amañó las elecciones y dio rienda suelta al comportamiento de los  Batallones de la Dignidad aquel día en Santa Ana, terminó, tiempo más tarde, en presidios de Estados Unidos, Francia y Panamá.

El argumento de Presidio presenta al policía Jay Austin, quien tiene como misión investigar un asesinato ocurrido dentro de una base militar. Esto lo asocio con lo ocurrido el 16 de diciembre de 1989 en la Ciudad de Panamá, cuando un automóvil con soldados estadounidenses a bordo no respeta un retén frente al Cuartel Central de las antiguas Fuerzas Armadas de Panamá y en el intercambio de disparos fallece el teniente estadounidense Robert Paz Fisher.

Cada quien tendrá su propia lectura sobre esa fotografía. Por eso, debemos compartir esas lecturas y para eso es de suma importancia que el documental Biography of a Photo, de Ron Haviv y Lauren Walsh, llegue sin falta a las salas de Panamá, y para que esto ocurra se requiere de un dueño de sala nacional comprometido más con la patria que con las banales películas comerciales que con frecuencia inundan la cartelera de las multisalas en el país.

Biography of a Photo será una nueva invitación, como ya hizo el magnífico documental Invasión, de Abner Benaim, para que el séptimo arte colabore a que todos reflexionemos sobre el pasado reciente de este país, una deuda que tenemos en un Panamá que tiene doctorado en desmemoria y que con demasiado frecuencia sufre de olvido.

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