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26 jul Dunkirk (Dunkerque): todas las caras de la guerra

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“Lo que sucedió en Dunkerque es una de las historias más grandes de la historia humana, la última carrera de vida o muerte contra el tiempo": Christopher Nolan. “Lo que sucedió en Dunkerque es una de las historias más grandes de la historia humana, la última carrera de vida o muerte contra el tiempo

“Lo que sucedió en Dunkerque es una de las historias más grandes de la historia humana, la última carrera de vida o muerte contra el tiempo": Christopher Nolan. Foto por: Cortesía

“Dunkerque es una película de gran espectáculo, pero también una historia muy humana", opina Emma Thomas (productora). “Dunkerque es una película de gran espectáculo, pero también una historia muy humana

“Dunkerque es una película de gran espectáculo, pero también una historia muy humana", opina Emma Thomas (productora). Foto por: Cortesía

Christopher Nolan ha legado al cine más de una obra maestra, y lo ha hecho tanto desde el territorio de la factura más independiente ( Memento), como en obras personales de gran presupuesto ( Interstellar) y hasta cuando hace largometrajes por encargo (la trilogía de Batman) que en apariencia son pensados para todos los públicos.

Este director siempre ofrece productos que le exigen al espectador su completa atención. Su narrativa, en fondo y forma, es intencionalmente intrincada. No regala nada a la audiencia.

GENIALIDAD

Una de sus claves es cambiar los mecanismos tradicionales de los géneros cinematográficos y usarlos a su antojo con una genialidad increíble.

Alteró a su conveniencia, y con enorme calidad, la intriga criminal en Memento (2000) e Insomnia (2002); el cine de aventuras y acción con la tripleta sobre el Caballero de la Noche (2005, 2008 y 2012); la ciencia ficción con Inception (2010) e Interstellar (2014), y ahora lo hace en el drama bélico con Dunkirk (2017).

Dunkirk tiene más de una virtud. Les comparto algunas de ellas.

TÉCNICAS PARA CONTAR

La narrativa de Dunkirk (Dunkerque), que por instantes recuerdan a la poética de su colega Terrence Malick, es fragmentada como es otra de las marcas de la casa de Nolan. Su argumento tiene más de un salto en el tiempo, por lo que va con facilidad hacia adelante y hacia atrás, lo que puede confundir al espectador no acostumbrado a esta clase de propuestas no tradicionales.

ACTOS DE VALENTÍA

Dunkirk, basada en un hecho real ocurrido durante los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial, como era de esperar, es un alegato en contra de los conflictos armados, aunque al estilo Nolan. Eso quiere decir que no hay un héroe típico tipo Rambo o el coronel Braddock.

Los responsables de brindar actos de valentía son un anónimo piloto de avión (a cargo de un siempre eficaz Tom Hardy) que hace hasta lo imposible para derribar a todos los aviadores enemigos que encuentra por los aires, así como civiles que en sus pequeños barcos, y sin armas, tratan de rescatar a cientos de miles de soldados en 1940 de las playas de Dunkerque, norte de Francia, cerca de la frontera belga.

Aunque la salvación estaba a solo 26 millas de distancia, lo veían lejano porque sus contrarios los tenían entre la espada y la pared. A esto hay que agregarle que esa playa era de escasa profundidad y esto impedía que grandes buques navales británicos dieran la cara por la Corona.

Nolan tampoco quiere que la audiencia construya lazos emocionales con los personajes de Dunkirk. Por eso, a la mayoría no le sabemos ni siquiera sus nombres, ni de dónde vienen, solo quiere que tengamos claro todo el miedo, el arrojo o la desesperación que los carcome, y que cada uno de ellos tiene, a su manera, un enorme deseo de sobrevivir.

Eso puede molestar a la platea acostumbrada a un Hollywood que muchas veces busca la manera que uno construya puentes con el héroe o con los víctimas, aunque la guerra, en el plano más real, es eso: es llevar al frente a un número indeterminado de personas que carecen de señas de identidad y cuyas heridas físicas y emocionales no son relevantes, porque son simples peones en un tablero que dominan los señores de la guerra.

TÉCNICA

En términos técnicos Dunkirk es tan sobresaliente, que ya tiene seguras nominaciones al premio Óscar en esos renglones.

El diseño y la edición del sonido es tan cuidado, es extraordinaria la banda sonora a cargo del maestro compositor Hans Zimmer; la recreación de los armamentos de aquella época son tan precisos y más las diestras coreografías áreas.

Todo esto lleva a hermanar a Dunkirk con otros sobresalientes títulos en torno a la aviación como The Dawn Patrol (1938), Twelve O’ Clock High (1949), The Blue Max (1966), Battle of Britain (1969), Memphis Belle (1990) y Flyboys (2006), y a la par, hacen palidecer a versiones más comerciales de acción sobre temas similares como Top Gun (1986) y Pearl Harbor (2001). 

Dunkirk tiene dos semanas en la taquilla de Norteamérica y en ese tiempo ha estado al tope de la boletería. Ha acumulado 102.8 millones de dólares, hasta el lunes 31 de julio, en salas de Estados Unidos y Canadá. Tuvo un presupuesto de 100 millones de dólares, y en total, a nivel mundial, lleva una recaudación de 235 millones de dólares.

SOBREVIVIR

Christopher Nolan no quiere seguir el formato clásico del cine bélico de Hollywood, o sea, evita lo que la Meca del Cine sí ofrecía con frecuencia: presentar una película triunfalista que diseccione momentos épicos de los aliados, en particular, si habían estadounidenses de por medio. 

Dunkirk es la antítesis de esto. Su trama se enfoca en actos primarios que no son tan valorados durante un combate como es seguir vivo, no importa si eres como Tommy (Fionn Whitehead), quien aprovecha cualquier ocasión, noble o cercano a la fechoría, para seguir respirando; o que el señor  Dawson (Mark Rylance) y su hijo le mientan por compasión a un soldado herido, o que un piloto arriesgue su propia seguridad para que otros tengan una oportunidad de ver el mañana o Bolton (Kenneth Branagh), un militar de alto rango británico que se queda en la playa hasta que también salven a los franceses, belgas y canadienses, que en ese fragor de disparos y bombas no eran tan importantes para los ingleses.

Incluso, el propio combate en Dunkirk es sobre una derrota colosal y asfixiante, cuando el Ejército británico fue enviado a Francia a combatir contra los alemanes, aunque terminan derrotados por estos, y encima, están varados y atrapados en la ciudad que da título a este largometraje en espera de ser rescatados.

Esa operación de rescate, llamada Dínamo, fue un dolor de cabeza para el orgullo británico, ya que los barcos de guerra que enviaron poco ayudaron a salvaguardar a sus hombres, porque varias de esas naves eran eliminadas por aviones alemanes. Aquel suceso poco honroso, donde los soldados entraban y salían de barcos porque eran hundidos como si fueran de juguete, fue calificado por Churchill, en la Cámara de los Comunes, como "un colosal desastre militar".

Nolan en Dunkirk cuenta con eficacia, y con mucha emoción, estos hechos sin misericordia, eleva la adrenalina del espectador al ver cómo esos soldados estaban casi condenados a la muerte, y de allí que muestra dos de las caras que hay dentro del horror de la guerra: la de salvar a tus semejantes a toda costa y desnuda el alma humana al evidenciar lo que hacían algunos con tal de salvar sus propios pellejos. La guerra, plantea Nolan en Dunkirk, tiene pocos instantes de luminosidad, porque su propósito es fundamentalmente hurtarle a todos, tanto a ganadores como a vencidos, patria, vida, paz y felicidad.

Aunque luego de los resultados, Churchill llamó el accionar de estos intrépidos marineros sin experiencia en la guerra, y que salvaron a unos 300 mil soldados, como "un milagro de liberación" y eso fue precisamente lo que esto fue.

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