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24 oct Gravedad, intensa y brillante

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Angustia, mareos, náuseas, desamparo, desesperación. Pocas películas de 2013 han logrado despertar tantas emociones en el espectador como Gravedad.

Esta pequeña producción en cuanto a duración (91 minutos) y en personajes (dos principales y cinco secundarias), es responsabilidad del director y guionista Alfonso Cuarón.

Estamos ante una obra maestra del séptimo arte que gira en torno a la redención, el perdón y el deseo de seguir adelante.

El realizador mexicano es capaz de transmitirnos cada sufrimiento, anhelo, sentimiento de derrota y desilusión que sufren los astronautas Ryan Stone (Sandra Bullock), ella en su primera misión por los aires, y Matt Kowalski (George Clooney), quien desea darle un cambio a su existencia luego de esta misión especial.

Por fin una película industrial utiliza este año la tercera dimensión como un elemento que le da soporte a una historia, de por sí intensa, y que no distrae sino que complementa lo que se ve en la pantalla grande.

El 3D de Gravedad ayuda a que la audiencia sienta la zozobra, la soledad, el desencanto, los dolores físicos y mentales de la ingeniera médica Ryan Stone, que tiene pocas razones para estar con vida y que busca la forma de sortear todos los obstáculos que inventaron para ella Alfonso Cuarón y su hijo Jonás, más un George Clooney que no aparece en los créditos en en el renglón guion, pero sí colaboró con varios de sus propios parlamentos.

Gravedad, que tuvo un presupuesto de 100 millones de dólares, ha tenido una excelente respuesta de los críticos (97%) y del público.

Su boletería mundial iba por los 290 millones de dólares. Altamente recomendable. 

Los guionistas Alfonso y Jonás Cuarón desarrollan un argumento ecologista, catastrófico y posible en la película Gravedad.

Su punto de partida es el síndrome de Kessler, basado en una teoría elaborada por Donald J. Kessler.

A este consultor de la Nasa le preocupa que el espacio se va convirtiendo en un insondable basurero, compuesto por restos de máquinas creadas por el ser humano y tiradas sin ningún control, y que esto pueda provocar más de un peligro.

Gravedad nos recuerda que al hombre ya no le basta con ensuciar la Tierra, sino que ahora busca otros lados donde botar sus desperdicios.

Fuera de los escasos seres humanos que aparecen en esta influyente producción, la otra gran estrella es el espacio sideral, que en contadas ocasiones como esta es tan hermosamente desolador, tan terriblemente bello y tan espiritualmente aniquilador, todo gracias al ingenio de la dirección de Alfonso Cuarón, la fotografía de Emmanuel Lubezki y el supervisor de efectos especiales Tim Webber.

Alfonso Cuarón, que de chico soñaba con ser un astronauta, hace una película de ciencia ficción sin necesidad de usar marcianos ni explosiones proverbiales ni monstruos horrendos ni armas sofisticadas de destrucción masiva.

Este artista mexicano construye un soberbio thriller en un escenario inmenso, silencioso y solitario, ubicado arriba de nosotros. Brinda un drama contundente que es casi una película muda, pues está edificada con pocos y precisos diálogos y la mayoría de los parlamentos ocurren en voz en off.

Estamos ante una de las mejores películas de 2013 y una segura candidata a más de una nominación al premio Oscar y al Globo de Oro.

¿Qué tal les pareció Gravedad?

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