Un hombre sobrevive a una bala perdida. A partir de allí, los directores y guionistas Daniel y Diego Vega construyen la película El Mudo (Perú), que se sustenta en la historia de Constantino Zegarra, un juez peruano que siempre pensó que alguien quería asesinarlo.
El proceso de armar la trama lo recuerda Daniel Vega como “largo y desordenado. Comenzamos con personas cercanas, familiares que trabajan o trabajaron en el sector público, y lo que nos interesó siempre, más allá de los procedimientos de cada oficina u organismo público, fue la manera como se entendía la honestidad en el ambiente en el que se desempeñaban”.
Al cabo de un año de hacer entrevistas encuentran un personaje que laboraba como secretario judicial y que fue juez. “Su visión acerca de su papel como juez nos interesó. A partir de aquí nos centramos y acotamos la investigación en el campo de la justicia en Lima”, anota en exclusiva para este diario.
En términos argumentales, “teníamos una historia planteada a partir de la pregunta: ¿quién lo hizo?, donde el protagonista toma el papel del detective o el policía que quiere responderla. Por otro lado, teníamos los problemas del hombre con un contexto de crisis moral”.
Ambos cineastas quisieron incluir guiños a los géneros thriller y policial “en la suficiente medida para que no te involucres demasiado en la investigación, pero que la reconozcas y te atraiga, utilizando el humor negro para desdramatizar situaciones duras, pero que al mismo tiempo no te impida reflexionar sobre ellas”.
Deseaban, en última instancia, que el espectador se centre en “descifrar una película que está sobre todo dentro de la cabeza del protagonista, que ha perdido la capacidad de hablar”.
Los hermanos Vega, que trabajan juntos como escritores, realizadores y productores en el mundo audiovisual desde que hacían cortometrajes, estuvieron en el istmo con la cinta Octubre.
“Si comparamos el trabajo en el corto Interior bajo izquierda con El Mudo, por ejemplo, antes Diego se centraba en la dirección de actores, mientras que yo me ocupaba de la puesta en escena y el encuadre. Siempre con las ideas previamente conversadas. Ahora creo que esta división se hace más difusa, se mantiene, pero no como al comienzo”, indica.
El Mudo, que conquistó los festivales de Locarno y La Habana, se proyectó en el Festival Internacional de Cine de Panamá. ¿Tuvieron ocasión de verla?