Los ricos se han hecho más ricos y los pobres más pobres en 2014, el año en que la desigualdad aumentó a la velocidad de la luz, según denuncian activistas y organismos internacionales.
El debate sobre la brecha entre los que tienen y los que no tienen ha protagonizado un año en el que el crecimiento no acaba de despegar tras la crisis de 2008, desencadenante de muchos de los actuales desequilibrios económicos y sociales.
La OCDE, la OIT, la OEA, Unasur y el Banco Mundial, entre otros organismos, han llamado la atención sobre el "destructivo" efecto del aumento de las grandes fortunas y del empobrecimiento de los más desfavorecidos, causante de una fractura social que amenaza los logros de las últimas décadas en la lucha contra la pobreza.
La propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha advertido de que la desigualdad de ingresos tiene "un efecto negativo y estadísticamente significativo en el crecimiento", por lo que reducir la brecha no solo se traduciría en sociedades menos injustas, sino también más ricas.
En este último punto coincide el economista francés de moda, Thomas Piketty, que ha puesto la desigualdad en el centro del debate con su éxito de ventas "El capital en el siglo XXI", uno de los libros más comentados de 2014.
En esa obra, Piketty constata un aumento de la desigualdad en las últimas décadas que achaca a la dinámica natural del capitalismo: el rendimiento del capital siempre es más alto que el crecimiento económico, lo que lleva a una creciente concentración de la riqueza.
Para combatir esta disparidad, el economista galo propone promover la educación, invertir en conocimiento y una herramienta mucho más controvertida: aplicar un impuesto progresivo y global al patrimonio -que afectaría especialmente a los que más tienen- para aligerar la carga fiscal de la mayoría.
Aunque cauto en la cuestión impositiva, el FMI, la principal institución económica mundial, instaba a su vez en marzo a elaborar "políticas fiscales redistributivas eficientes y propicias para el crecimiento" y subrayaba el carácter perjudicial de la desigualdad.
Mientras tanto, el número de "milmillonarios" o personas con fortunas de más de mil millones de dólares en el mundo se ha duplicado desde que estalló la crisis.
Las 85 personas más ricas del planeta poseen tanto dinero como toda la mitad más pobre de la humanidad y, este año, incrementaron su fortuna en un 14 por ciento. Es decir, medio millón de dólares por minuto.
Esos datos se contienen en un informe de la ONG Oxfam, cuya directora, Winnie Byanyima, alertó de que "hoy en día el crecimiento económico sólo está beneficiando a los más ricos y seguirá siendo así mientras los gobiernos no actúen para revertir esta dinámica perversa".
