Más ciencia y más inversión para detener al gusano barrenador

La FAO estima que alcanzar una producción de 600 millones de moscas estériles por semana permitiría reducir significativamente la población del insecto y disminuir los nuevos casos en un periodo aproximado de entre 12 y 18 meses.

Más ciencia y más inversión para detener al gusano barrenador

La respuesta de América frente al resurgimiento del gusano barrenador del ganado (GBG) pasa por una apuesta sin precedentes por la ciencia, la innovación y la cooperación regional. Para contener la expansión de esta plaga, será necesario multiplicar por seis la producción semanal de moscas estériles, pasando de los 100 millones que se generan actualmente a unos 600 millones.

La estrategia es impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en coordinación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Comisión Panamá–Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (COPEG), mediante la aplicación de la Técnica del Insecto Estéril (TIE), un método que ya demostró su eficacia al erradicar la plaga desde Panamá hasta México en 2006.

Más ciencia y más inversión para detener al gusano barrenador

Durante casi veinte años, una barrera biológica establecida en Felipillo evitó que el insecto avanzara hacia Norteamérica. Sin embargo, a partir de 2022 la combinación de movimientos de animales sin los controles sanitarios adecuados, problemas de trazabilidad y condiciones ambientales favorables permitió que el gusano barrenador reapareciera y comenzara nuevamente su expansión. En enero de 2023, Panamá declaró la emergencia sanitaria tras confirmar nuevos casos.

Una tecnología probada

El gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax) afecta a animales y personas. La mosca deposita entre 200 y 300 huevos sobre heridas abiertas y, al nacer, las larvas se alimentan del tejido vivo, provocando una miasis cutánea que puede ocasionar lesiones severas e incluso la muerte del animal si no se atiende oportunamente.

Para romper ese ciclo biológico se emplea la Técnica del Insecto Estéril. El proceso consiste en criar millones de moscas en condiciones controladas, esterilizarlas mediante radiación y liberarlas posteriormente en las zonas afectadas. Al aparearse con las moscas silvestres, estas no producen descendencia, lo que reduce progresivamente la población del insecto sin recurrir al uso masivo de plaguicidas.

Más ciencia y más inversión para detener al gusano barrenador

Ampliar la capacidad de producción

Actualmente, la planta de COPEG, administrada conjuntamente por Panamá y Estados Unidos, produce alrededor de 100 millones de moscas estériles cada semana. No obstante, la FAO considera que esta capacidad ya no responde a la magnitud del brote que enfrenta la región.

Por ello, además de fortalecer las operaciones de la planta ubicada en Panamá, ya inició la producción y liberación de moscas estériles en Metapa, Chiapas (México), mientras que una nueva instalación será construida en Texas (Estados Unidos). El objetivo es incrementar la producción regional y acercar el suministro a las zonas donde el riesgo es mayor.

La FAO estima que alcanzar una producción de 600 millones de moscas estériles por semana permitiría reducir significativamente la población del insecto y disminuir los nuevos casos en un periodo aproximado de entre 12 y 18 meses. Sin embargo, la erradicación definitiva requerirá varios años de trabajo sostenido y una coordinación permanente entre los países.

Más ciencia y más inversión para detener al gusano barrenador

Mucho más que producir moscas estériles

El organismo advierte que aumentar la producción de moscas estériles constituye únicamente uno de los pilares de la estrategia regional. El éxito también dependerá del fortalecimiento de los servicios veterinarios, capaces de detectar rápidamente los casos, atender los animales afectados y mantener una vigilancia epidemiológica permanente.

En este esfuerzo, los productores pecuarios desempeñan un papel determinante. Son ellos quienes, en la mayoría de los casos, identifican primero las heridas donde la mosca deposita sus huevos. Una limpieza y desinfección oportunas pueden impedir que un animal infectado se convierta en una nueva fuente de diseminación.

La FAO también considera esencial que los ministerios de Agricultura, Salud y Ambiente fortalezcan el intercambio de información epidemiológica y coordinen acciones con los países vecinos para responder de forma conjunta a una amenaza que no reconoce fronteras.

La importancia de contener el gusano barrenador trasciende el ámbito sanitario. América aporta cerca del 28 % de la producción mundial de carne bovina y entre el 7 % y el 10 % de la leche que se consume en el planeta. Una expansión sostenida de esta plaga podría comprometer la producción pecuaria, afectar los ingresos de miles de familias rurales y representar un riesgo para la seguridad alimentaria de toda la región.