Amada de mis sueños, has dejado mis noches con desvelos marchándote de mi vida sin decirme el porqué de tu partida.
Me abandonas triste y herido por no saber los motivos de tu injusto abandono ahora cuando más te adoro. Mi corazón llora tu partida y de mis ojos caen lágrimas que hacen arder más la herida al ver tu rostro en la lejanía.
Al marcharte por camino viejo, gracias le daré al viento que por más que quiera seguirte él borrará tus huellas y también tus reflejos.