Partimos sin distancias ni metas, ni tiempos, ni barreras. Adiós. Bienvenido adiós. Un adiós para siempre: adiós. Adiós, “florecita blanca, adiosito que me voy”.
Un aDiós que no complica nada, sólo la hermosa meta de terminar agarrados de la mano. Atrás quedó el laberinto del amor perdido por un adiós que llegó muy pronto, de un amor sin retos, con barreras. Amor sin compañía, sin un beso, sin un hola, buenos días. ¡Bienvenido seas, adiós!

