A Víctor Tejeira no le gusta quedar como “el malo de la película”. Para evitarlo, cuando sus relaciones empiezan a volverse rutinarias, él desarrolla una estrategia para que su pareja sea la que termine con él.
Como primera regla, deja de ser detallista para que su pareja crea que él ya no se preocupa como antes.
Provocar celos es otra de sus jugadas. Para esto, las citas dejan de ser de dos para convertirse en salidas grupales con amigas atractivas. “En el 90% de los casos, la novia siente celos”, asegura.
Si la pareja está acostumbrada a una vida sexual activa, Víctor cuenta que “ir bajando el ritmo” y “dejar de tener relaciones con ella”. Eso, asegura, hará que le pregunte qué pasa. Ante esto, dice Víctor que contesta: “no es que no me gustes, pero ya no es lo mismo... quisiera experimentar cosas nuevas”.
Contrario a la mujer, que es más emotiva, el hombre no sabe cómo comunicar lo que siente, afirma la psicóloga Xóchilt de Delgado. Por ello y, además, por cuestiones de machismo, el hombre prefiere esquivar este tipo de situaciones.
Según la psicóloga Hildegarde de Kochman, rechazar a una mujer le produce al hombre “sentimientos de culpabilidad inconscientemente, y siente que algo no le permite traicionarla”.
Sin embargo, aclara que “esos sentimientos encontrados se resuelven teniendo comportamientos para sabotear la relación que piensa que ya no quiere”.
Para resolver esta situación, de Delgado aconseja afianzar la comunicación de pareja, de manera que los problemas no sean evadidos, sino resueltos.
