Adornan las calles de la ciudad con su color amarillo una sola vez al año. Su belleza y esplendor es tal, que en 2002 el alcalde capitalino, Juan Carlos Navarro, plantó 10 mil guayacanes en los 19 corregimientos del distrito capital.
Altos y coposos, tienen la particularidad de dejar caer sus hojas en la época seca. Comienzan en ese período a aparecer las flores, y la floración puede ocurrir entre febrero y mediados de marzo, o entre finales de marzo y principios de abril.
Y aunque generalmente crecen en bosques primarios y secundarios tardíos, quienes visitan la ciudad capital tienen la oportunidad de deleitarse con su colorido en distintas partes de la ciudad.
Las flores duran en el árbol de tres a cinco días. Luego empiezan a caer, y cuando el árbol queda sin flores comienzan a salir los frutos.
En Panamá estos árboles se han cultivado por décadas, dice el biólogo botánico Luis Carrasquilla, que también tiene guayacanes en su casa.
Carrasquilla explica que los guayacanes son fáciles de cultivar. Hay que esperar a que se produzcan los frutos (ahora están en producción). De finales de abril a mediados de mayo se recogen las semillas secas, se siembran en un recipiente con tierra de calidad y se les riega agua, sobre todo en la estación seca.
Carrasquilla piensa que por su belleza y su excelente madera, el guayacán podría ser nombrado el árbol nacional.



