Vivimos sobre una burbuja rodeada de azul. “Quitemos todo”, le acusaba el subconsciente a Ana Elena Garuz, la artista plástica panameña que ha tomado como pretexto el sublime tono para su nueva colección de obras instaladas en la galería Diablo Rosso en San Felipe.
Como si el resto fuese estorbo, Garuz se enfocó en la creación exclusiva a partir del azul y jugueteó, como suele hacer en sus bidimensionales y escultóricos, cuadros inyectados de dinamismo.
Superficies lisas, parejas o planas se extinguen del universo descontextualizado forjado por Garuz, resultado de una práctica perseverante. Defiende que el pintor no se detiene en su proceso creativo y solo llega a un concepto tras un largo camino que se cuece de jornada en jornada. Así, la trabajadora del pincel ha bautizado su novedosa colección “Ejercicios de concentración”, la que tuvo un origen menos sublime que el cielo. Se inspiró en una cinta adhesiva de color azul, los painters tape, diría ella en palabras comerciales.
Sus nueve cuadros dejan atrás el collage que reinaba en su anterior colección “Cortes”, pero la integración entre el vinil, el aluminio y el acrílico sigue siendo una característica presente en sus pinturas confeccionadas en formatos 3D.
A Garuz le encanta que sus obras planteen un cuestionamiento. Tiende una trampa para que el espectador llegue al diálogo con la obra. Aunque para ella sus pinturas hablan de “la urbe, del cuerpo, de espacios internos, del diseño, de los colores recurrentes en la impresión, de la vida moderna, del minimalismo, de la abstracción y de las cosas simples que nos rodean, como lo es el tape azul de pintar”.

