Era un lugar callado. De pronto, lo sobresaltaron los borrigueros que pasaban corriendo frente a él, mientras pescaba con su familia en aguas de la antigua Zona del Canal. La imagen le quedó grabada al artista Mark Nelson para siempre y le sirvió de inspiración para una de sus obras, un mural de 18 pies (5.48 m) de largo llamado "Jesus lizard on the Banana channel", pintado en acrílico. Recientemente estuvo en Panamá para instalar en la nueva embajada estadounidense esta obra, que forma parte de la colección de unos 20 artistas que adornarán la sede diplomática.
Hace 16 años que Nelson vive en Chicago, Estados Unidos, donde tiene su estudio, al que llama "Gringolandia" (www. gringolandiastudio.com).
Nelson, quien estudió en el Instituto de Arte y en la Universidad de Illinois, ambas en Chicago, pinta, hace esculturas y además enseña arte en una escuela pública en el barrio de Pilsen, donde se concentra la mayor comunidad latina de esa ciudad.
En su trabajo destacan las figuras de peces y algunos símbolos representativos de Estados Unidos. Considera que la producción de un artista puede ser crítica e impactar en los asuntos políticos y sociales.
También ha hecho algunos trabajos en video. En 2005 hizo un documental llamado Vecinos, en el que incluyó a varios artistas latinos de Chicago cuyo trabajo admira.
VIDA EN PANAMÁ
Su padre era militar, por lo que se mudó varias veces. Vivió en Hawaii, Japón y California. "Llegué a Panamá cuando tenía 13 años, y estuve aquí casi 20 años. Incluso, recorrió el país y llegó hasta Darién. "Panamá es el único lugar donde me siento como en casa. Amo Panamá por su gente, el ambiente, la cultura..." dice en un español bastante claro, y añade que le gustaría regresar a residir aquí. El haber vivido en "la tierra de otra gente" como dice, enriqueció su visión del mundo y de los aspectos culturales y ha influido en gran medida en su trabajo.
Entre 1981 y 1983, Nelson estudió un año de diseño gráfico en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Panamá y asistió a la Escuela Nacional de Artes Plásticas, donde estuvo bajo la enseñanza del profesor Emilio Torres.
No se considera un capitalista y dice que su labor como educador le permite vivir como artista sin tener una presión comercial.
Cuenta que decidió seguir el ejemplo de su maestro en Panamá, quien enseñaba a niños de escasos recursos. "La mayoría de mis alumnos son muy pobres y muchos son inmigrantes y refugiados de guerra. El arte les ayuda a mejorar su autoestima y confianza en sí mismos, y no importa que algunos apenas están aprendiendo inglés, porque el arte es una lengua universal".




