En 2007, el científico Paul Erlich, experto en estudios de población, evolución humana y ambiente, y autor de varios libros, entre ellos The Population Bomb (1968), dictó una conferencia en Panamá sobre los problemas ambientales asociados al incremento poblacional. En esa ocasión, se refirió a la fórmula I=PAT, que mide el impacto humano (I), en función de la población (P), la riqueza y el consumo (A) y la tecnología (T).
En el contexto actual, el debate sobre la relación entre estos parámetros continúa: ¿Es el crecimiento de la población la causa de los problemas en el planeta? ¿O acaso se debe a la tecnología y el bienestar económico, que promueven un mayor consumo de recursos?
Para el científico William F. Laurance, investigador asociado del Instituto Smith- sonian de Investigaciones Tropicales desde la Universidad James Cook de Australia, es un poco de todo.
“Somos casi 7 mil millones y el consumo per cápita sigue en aumento. Se espera que la población global llegue a 10 mil millones y la actividad industrial aumentará entre 300% y 500% para 2050. Eso significa una mayor presión para la Tierra y sus recursos naturales”.
Agrega que es necesario reducir el consumo desmedido de alimentos, tierras, energía y otros recursos naturales, que es mucho mayor en naciones industrializadas como Estados Unidos, Australia, Japón y en Europa.
En la naturaleza hay varios mecanismos para controlar las poblaciones: enfermedades, depredación, parasitismo y la competencia entre especies. Laurance señala que “al incrementarse la población mucho más de lo ‘natural’, los humanos se hacen más vulnerables a crisis potenciales, como guerras, epidemias, conflictos sociales, hambrunas, migraciones masivas y un aumento en las muertes por la contaminación y las catástrofes”.
