Los gatos son animales maravillosos, que todo aquel que tuvo la suerte de convivir con ellos y conocerlos no ha dejado de asombrarse por la cantidad de atributos que poseen como compañeros del hombre.
Limpios, intuitivos e independientes, pero ávidos de la caricia de su gente, manejan códigos, que una vez comprendidos por su núcleo familiar, generan una convivencia perfecta.
Pero sin duda, aquellos acostumbrados a los perros, tienen mil interrogantes sobre cómo manejarse con un gato, y dentro de estas preguntas una de las más frecuentes es el baño.
Si bien, los gatos se asean solos y prolijamente con su lengua áspera y sus manos, es conveniente bañarlos desde pequeños acostumbrándolos a este ritual, que por cierto no les fascina en primer instancia, pero luego se acostumbran y hasta llegan a disfrutar, ya que para ellos, cualquier forma de ser tocados y acariciados es válida.
Acostumbrarlos al agua es beneficioso, sobre todo los gatos que salen de la casa y regresan, pueden ser portadores de bacterias e incluso pulgas, que con un buen baño y los productos adecuados se eliminarán de manera más sencilla.
Es importante que consulte con su veterinario sobre los jabones o champú a utilizar, nunca use productos de otra especie, ya que pueden ser nocivos y tóxicos para este felino.
Es importante que el contacto con el agua sea gradual, no utilizando temperaturas extremas, ni frías ni calientes.
Cuando retire al gato de la tina, séquelo bien con toallas, para luego, de a poco exponerlo al secador, que preferiblemente deberá ser de bajo ruido y temperatura media.
Acostúmbrelo al cepillo, ya que quitar su pelo muerto ayudará a que trague menos pelo al acicalarse con su lengua, disminuyendo la formación de bolas de pelo.
