Para algunos, noviembre ha perdido el significado de orgullo y patriotismo que debe vincularse a las gestas separatistas y de independencia de antaño; aquellas que nos convirtieron en república.
Para Raymond Flores, este mes no es más que otra oportunidad de hacer negocio; en enero vende frutas, en febrero, rosas para los enamorados, y luego se dedica a las pistolas de agua, lentes e implementos carnavalescos; este año ganó clientela con los souvenirs del mundial de fútbol y luego de fiestas patrias, se prepara para las frutas navideñas. Sí señor, ventas de semáforo de acuerdo a la temporada.
Flores vende distintos artículos en las intersecciones de las principales vías de la capital desde hace 12 años; tiene 18 años de edad. Junto a él, otros cinco compañeros en el negocio, entre ellos uno de 13 años, comparten la ruta de venta, una ruta que este año ha sido más prolífica con las camisetas de Argentina y Alemania, que con las banderas panameñas.
"La venta de banderitas y cosas de días patrios ha estado muy baja... Antes, 10 docenas de banderitas se vendían en un día. Ahora esa misma cantidad se vende en casi tres días", dijo el joven de piel trigueña y cabello teñido de rubio mientras caminaba por la avenida 12 de Octubre.
Según cuenta Flores, gran parte de la responsabilidad por las bajas ventas la tienen los distribuidores chinos que traen la mercancía, ya que antes les vendían las banderas a cinco o seis dólares la docena. Ahora la venden a un dólar con 50 centavos.
"Hay más competencia... tenemos que vender las banderitas más baratas. Las que antes costaban un dólar, ahora están a 25 centavos. Así no se puede", comenta uno de sus colegas mercantiles que no quiso dar su nombre.
También, según Flores, ha crecido la apatía patriótica en estos dos últimos años, por lo que pocos quieren invertir en representaciones baratas de símbolos patrios.

