Buscando el paraíso, algunos estadounidenses se encontraron con el archipiélago de Bocas del Toro, en Panamá. Llegaron, construyeron, disfrutaron de ese rincón espléndido del mar Caribe, se hicieron amigos de los habitantes de la zona y comenzaron a regodearse con el descanso prometido, el de su retiro laboral.
Pero después llegaron otros, con más ambición que pasar los últimos días entre el mar y el sol tropical, y decidieron que harían negocios.
Y fue entonces cuando comenzaron los problemas que retrata el documental Paraiso for Sale (Paraíso a la venta), de la directora panameña Anayansi Prado, y que se presentó esta semana en el Festival de Cine de Los Ángeles (LAFF).
“Lo que yo quería mostrar, después de haber hecho dos documentales sobre la inmigración latina en los Estados Unidos, era cómo la inmigración norteamericana en nuestros países afecta el desarrollo de algunas poblaciones y comunidades indígenas que no tienen la misma dinámica. Es un film sobre ‘migración en reversa”, explica Prado.
Durante la filmación del documental, Prado se encontró con varias historias que le dieron forma y color a su narración. La primera de ellas fue la de Darío Vanhorn, quien después de luchar por varios años contra algunos terratenientes que querían usurpar su tierra en Bocas del Toro llegó a convertirse en el alcalde de la localidad.
VEA Bocas del Toro, paraíso a la venta
