La directora Anayansi Prado presentó hace unos días en el Festival de Cine de Los Ángeles el documental Paraíso for sale, en el que retrata el conflicto que se vive en el archipiélago de Bocas del Toro, Panamá, por la proliferación de proyectos turísticos en detrimento de los derechos de los habitantes de la zona.
Uno de ellos es Darío Vanhorn. “Un día llegué a mi finquita y resulta que me la habían tumbado y estaban construyendo un edificio nuevo y solo me dijeron que esa tierra era de ellos, que la habían comprado. Pero yo les dije que esa tierra era mía y que no se la había vendido a nadie”, relata Vanhorn.
Cuenta que se tuvo que convertir en alcalde para luchar por lo suyo y por lo de los demás.
Pero, además de los atropellos, el documental deja al descubierto que la expansión turística afecta a las comunidades indígenas instaladas en la zona.
Al lado de Anayansi y Darío está Feliciano Santos, líder de los Ngäbe Buglé, el grupo nativo más grande en la zona, quien está convencido de que el problema no solo es la construcción de los nuevos complejos turísticos, sino el cambio en la cultura y los comportamientos en la región. “Esto no es solo de perder terrenos, que ya es un problema grave. Es que todo se va a dirigir a alimentar el mercado de extranjeros que van a llegar a la región. Todo se va a volver caro, porque lo van a poder comprar, mientras nosotros no solo no vamos a tener dónde vivir, sino que no vamos a poder acceder a los utensilios y enseres necesarios para sobrevivir”, explicó Santos.
El documental, que dura 73 minutos, además de darle una mirada a los problemas, está lleno de imágenes de la zona, donde queda plasmada la belleza del sitio.
“Es un documental sobre la realidad de una zona (...) pero muestra a la vez uno de los lugares más bellos de Panamá”, dice Prado.
Paraíso for sale, único film panameño en exhibición, ha recibido buenas críticas durante el festival.
Andrea Luengo, asistente a la proyección, sugiere que es una buena revisión a los temas de inmigración vistos desde otra óptica.
Sin embargo, otras críticas no han sido igual de positivas, como la de Robert Koeler: “Es un documental no tan afortunado en un tema tan recurrente como son las denuncias contra abusos corporativos de EU”.
