Eso de que perro que ladra no muerde, solamente se aplica a la condición humana. Por hacerle caso al adagio, casi quedo con el equivalente canino de una lipo en el fundamento, pero con marcas de colmillos: el can ladrador de mi pasiero Rogelito casi me vuela medio "pompis".
Ya contada mi casi tragedia personal, entro en materia. Para curarle la ladradera a Fido, hay que averiguar por qué ladra. Por lo general, se reconocen algunas razones, además de los peligros que nosotros consideramos reales: intrusión de amigos de lo ajeno, que un vecino envenene al ladrador y más.
Los perros también ladran para expresar emociones como ansiedad, aburrimiento, territorialidad, agresión, jugueteo y hambre. Además, hay que considerar la raza: un perro de jauría (beagles, bassets, etc.) tiene el ladrido en su ADN, al igual que los árticos (akita, malamute, etc.), el aullido de lobo.
Observe al perro y vea por qué ladra. Por ejemplo, a Atila, el fox terrier alambrado de mi amiga, le aterran los truenos; por eso, le dan clorotrimetrón cuando hay tormentas y lo meten en una recámara con aire, donde se oye menos para amortizarle el problema a Atila y a los vecinos. Si van a salir y dejar al ladrador solo, prenden el radio para ahogar los alaridos.
Para enseñarle a callarse, déjelo ladrar un par de veces, luego le dice un comando como "calla", y le cierra el morro con la mano. Luego, lo premia por callarse con palabras y una galletica o premio. O en vez de mano en morro, consígase un atomizador de citronela (inofensiva, pero detestable) y écheselo cerca del morro. Permítale un par de "guaus" y luego le dice "basta" y lo rocía. No es cura instantánea, porque hay que corregir el problema subyacente de aburrimiento y estrés. Ocúpese de su perro, él se lo merece por todo el cariño que le da. Y si no está dispuesto a hacerlo, la próxima vez cómprese un goldfish.

