Muchas mamás celebran que sus bebés caminen antes de gatear. Esta es una creencia equivocada; el gateo en el infante es tan importante como aprender a caminar, afirma la fisioterapeuta desde hace 26 años, Ana Jaén.
¿Qué ocurre si el bebé no gatea? Se saltaría una etapa de maduración cerebral para la coordinación visomotora.
La especialista amplía que los estudios han demostrado que los niños que tienen problemas de percepción visual encuentran dificultades durante sus primeros años de vida para el aprendizaje escolar, y tendrán problemas hasta para caminar.
Se trata de un niño que no podrá sujetar un lápiz, tampoco copiar sus deberes con rapidez, y al intentar subir o bajar las escaleras, podría caerse.
Lo que ocurre es que el hemisferio derecho e izquierdo del cerebro aprenden a trabajar simultáneamente; es decir, durante esta etapa de crecimiento el niño aprende a desarrollar sus habilidades intelectuales, explica Alex Tapia, pediatra reumatólogo.
Tapia enfatiza que el trabajo conjunto de ambos hemisferios del cerebro integra también la información que viene de los sentidos, lo cual será favorable para el aprendizaje en general.
El sistema sensorial también se verá beneficiado al recibir información de los sentidos, y el sistema motor estimulando el movimiento.
Pese a lo establecido de que los niños que no gatearon o lo hicieron muy tarde tienden a tener problemas en el jardín de infancia, aún no hay evidencia científica o estudios que documenten claramente que esto sea así.
Recomienda que si su hijo no gatea luego del décimo mes de vida, consulte a su pediatra para que lo oriente sobre los pasos a seguir, llámese terapia estimuladora u otra recomendación.
