Una serenata es como una continuación del romanticismo que se le puede expresar a una madre, esposa, novia o incluso a una amiga. Es decirle a través de las canciones lo mucho que se les quiere.
Así define el mariachi Lubek Spano las serenatas, basándose en que hay melodías para todo tipo de momentos y sentimientos. "A veces tienen un mensaje de despecho, aniversario de bodas, cumpleaños, etc.", detalla.
Spano señala que esas dedicaciones experimentan un auge en Panamá cuando se acerca el Día de las Madres y tomando en cuenta que solo conoce a tres o cuatro grupos profesionales de mariachis (además de los tríos y grupos de iglesias) él y su conjunto suelen estar muy ocupados ofreciendo presentaciones para empresas, casinos y hogares que quieren agasajar a sus madres desde los primeros días de diciembre.
DEL ‘ROCK’ AL MARIACHI
Otros que aseguran ser "muy serenateros" son los Rabanes. Emilio Regueira, vocalista del grupo, cuenta que desde que estaban en el proceso de cambiar de nombre (de Rum and Coke a Rabanes) hace más de 10 años iban "chupando" en carros junto a un grupo de más de 40 amigos dando serenatas a las madres chitreanas en la madrugada que antecede el 8 de diciembre. "También le cantábamos borrachos a un par de hembras", añade el cantante.
Hace unos días la banda ofreció una serenata sorpresa a la señora Indira Rangel. Se trataba de una promoción del canal +23 con motivo del Día de las Madres.
Luciendo guayaberas rojas Emilio, Javi y Christian dejaron la guitarra eléctrica, batería y bajo para dedicar, en ritmo de mariachi con guitarras acústicas, los temas Perfidia, Muero en el alcohol y La vida a la sorprendida madre. "Nosotros siempre tratamos de hacer las cosas con mucho feeling, por eso usamos el atuendo. Elegimos canciones entendibles que no tuvieran tanto punk y creo que no ofendimos a nadie", cita Emilio.
Indira Rangel expresa que si se hace una encuesta con mil mujeres, 999 dirán que les encanta las serenatas.
Considera que en la actualidad esta costumbre se está perdiendo, tal vez por el rol que ahora a adquirido la población femenina. "Ya las mujeres no están solo en la casa, son más autosuficientes. Los hombres al ver ese papel tan independiente pensarán que ya no nos importa ese tipo de detalles. Ese y otros valores están desapareciendo", acota.
Desde la noche del 7 de diciembre los grupos de serenata, mariachis, tríos o cuarteros, se preparan para llevar un repertorio completo a las madres en distintas casas. Así es el caso del cuarteto Guitarra al Alba, que desde las 10:00 p.m. del 7 de diciembre hasta las 8:00 p.m. del 8 de diciembre visitan hogares y reuniones familiares para cantar temas, como Ángel de mi querer, besos y amores, además de otros boleros, rancheras, bachatas e inspiraciones propias, dice Germán Pinzón, integrante del grupo.
Guitarra al Alba tiene ya establecido para este año una lista de 38 contratos, entre los cuales "algunos son viejos clientes que todos los años sin tener que confirmar nos esperan para amenizar almuerzos y reuniones familiares con varias madres presentes", afirma Edward Ibargüen.
Los precios de una serenata varían de acuerdo con la duración, cantidad de personas y la distancia del lugar a realizarse, Cuestan desde 35 hasta 100 dólares.
A pesar de lo cansado que pueda ser tocar de casa en casa toda la noche y el día siguiente sin descanso, los cantantes se sienten satisfechos al ver reacciones y emociones que sus canciones producen.
Una serenata es una tradición de hace muchos años, y aunque en Panamá no sea tan común como en otros países, lo cierto es que alegra el alma de toda mujer y puede ser utilizada en distintas ocasiones como bodas, cumpleaños, celebraciones especiales o como una grata sorpresa en el Día de las Madres.

