Picos con forma de gancho, fuertes patas con garras curvas y afiladas, y visión binocular son los atributos de los cazadores del aire: las aves rapaces o de presa. Sus tamaños varían según la especie, y algunas son diurnas, como los halcones, gavilanes, águilas, milanos y caracaras, y otras, como los búhos, prefieren la oscuridad.
Están adaptadas para cazar y comer carne, aunque también hay algunas que comen frutos, como el gallinazo cabecirrojo. Las más oportunistas, como las caracara, comen carroña.
A pesar de su habilidad cazadora y de estar en el tope de la cadena alimenticia, también tienen un depredador: el ser humano. La contaminación química, la deforestación y destrucción de sus distintos hábitats son sus principales amenazas. Si las aves pierden los árboles donde anidan –como los cuipos y ceibas, por ejemplo, en el caso del águila harpía en Panamá– y los bosques donde se alimentan, sus poblaciones se ven afectadas.
MIGRACIONES
A partir del próximo lunes y hasta el 11 de noviembre, la Sociedad Audubon realizará el conteo de aves rapaces migratorias en el Cerro Ancón. Según el científico George Angehr, investigador asociado del Instituto Smithsonian, al menos 14 especies son migrantes regulares de Panamá. Entre estas están el gavilán aludo, el gavilán de Swainson y el halcón cernícalo americano.
Muchas viajan al sur del continente y generalmente no comen durante el trayecto, pero hay especies que residen y se reproducen aquí. Otras permanecen en el país mientras es invierno en Norteamérica, aunque no se reproducen en Panamá.
Durante este periodo, el comportamiento de las aves de presa se modifica, explica el biólogo Venicio Wilson, consultor de Panama Rainforest Discovery. Normalmente, a las rapaces no les gusta que otras aves de presa estén en su territorio y coman en él, pero durante la migración, se unen y viajan en grupos enormes utilizando las corrientes termales.
"Lo interesante de Panamá es que es como un embudo, y como las rapaces usan corrientes termales solo sobre tierra, no sobre el mar, se concentran en Panamá durante su paso a Suramérica".
Con el problema de la gripe aviar en otras regiones, y considerando que Panamá es un eje de las migraciones, ¿podría este virus ser transmitido por las rapaces? Para el Dr. Anggehr, aunque es posible, la amenaza de la gripe aviar transmitida por las aves migratorias es muy pequeña. "Aquellas con la gripe usualmente van a estar muy enfermas para emprender la migración. La mayoría de los casos de contagio de la gripe aviar se debe al transporte de aves domésticas infectadas o productos asociados a ellas", asegura.
Por su parte, Wilson considera que en teoría, todas las aves son susceptibles al virus H5N1, que es uno de los causantes de la fiebre aviar. "Sin embargo, el virus se da más en aves acuáticas, como patos, gansos y aves marinas. En teoría cualquier ave podría traer el virus a Panamá en caso de que se diera una pandemia".
CONSERVACIÓN
Hernán Vargas, del Fondo Peregrino, recalca la importancia de hacer estudios y contar con información actualizada de los distintos países para enfocar adecuadamente los esfuerzos en la protección y conservación de las especies de rapaces que enfrentan el mayor riesgo y así lograr resultados positivos.
Algunos aspectos que se toman en cuenta para trabajar con las especies son su valor taxonómico, si tienen una dieta reducida y si habitan solo en el interior del bosque o se han adaptado a vivir en áreas intervenidas. Aquellas rapaces con una dieta muy limitada tienen más probabilidad de desaparecer, lo mismo que las que habitan solo en los bosques.
En el neotrópico existe el mayor número de rapaces del mundo. Sin embargo, Vargas hace una observación: en esta zona los problemas principales son el aumento de la población humana y la deforestación, pero para poder dar soluciones se necesita personal y estudiantes capacitados que puedan trabajar haciendo conservación, y no hay muchos de ellos.
Este año el Fondo Peregrino estableció un nuevo programa de ciencia neotropical para capacitar estudiantes e identificar proyectos y países donde se puedan ejecutar programas conservacionistas.

