12:20 p.m. - MOSCÚ, Rusia (EFE). -Los cazadores rusos no renunciarán a la tradicional matanza de miles de crías de foca de Groenlandia, pese a la campaña contra esa práctica "medieval" protagonizada por diversas personalidades de la cultura.
"Esta no es sólo una forma de ganarse la vida sino parte de la cultura del pueblo Pomor, en la que participan anualmente varios miles de personas", afirmó el Comité Estatal de Pesca (CEP) de Rusia en un comunicado.
Cada año por estas fechas los cazadores pomores que viven en las costas del mar de Bárents y el mar Blanco aprovechan el inicio de la primavera para cazar por espacio de dos semanas a los recién nacidos cachorros de foca que yacen indefensos sobre los témpanos de hielo.
Su labor no es ardua, ya que únicamente tienen que localizar a las crías de foca, incapaces de nadar, y golpearlas con un objeto contundente hasta acabar con su vida, dejando un reguero de sangre allá por donde van. La piel blanca de las focas es muy preciada en los mercados internacionales -una empresa noruega se encarga de su comercialización-, por lo que los cazadores se cuidan de golpearlas sólo en la nariz.
Rusia es, de hecho, el único país del mundo que aún no ha prohibido esa práctica, erradicada en el resto de países desde hace más de 30 años por su crueldad. No obstante, el CEP la defiende al considerar que no amenaza la supervivencia de la especie y contribuye a mantener el equilibrio del ecosistema marino.
