BEIJING, China (XINHUA).- Cuando se trasladó a la metrópoli oriental de Shanghai para buscar trabajo, hace ocho años, Song Liangliang, campesino chino de 26 años de edad, nunca imaginó que podría hacerse famoso por su talento musical hasta que participó en un concurso de canto y sorprendió al jurado con su impresionante voz.
La historia de Song se ha convertido en un símbolo del éxito para los más de 200 millones de trabajadores migrantes que abandonan sus tierras natales y se instalan en las ciudades grandes para buscarse la vida y cuyos intereses culturales son desatendidos durante años.
"Estos campesinos reclaman cada vez más ofertas culturales y desafíos mentales", indicó un representante de la Asamblea Popular Nacional, máximo órgano legislativo de China.
Afortunadamente, tras años de esfuerzos y la implementación de un sistema de seguros y otro de registros de residencia para los trabajadores migrantes, China ha logrado que este colectivo y otros grupos de habitantes con bajos ingresos también gocen de una buena oferta cultural.
Por ejemplo, China cumplió la meta de establecer una biblioteca y un centro cultural en cada uno de los distritos del país en 2002, según estadísticas del Ministerio de Cultura.
También se han lanzado iniciativas para ofrecer a los campesinos la oportunidad de convertirse en artistas y ganarse la vida con el arte y la cultura.
En la Gala del Festival de Primavera de 2011, que se emitió en la noche vieja del último Año Nuevo Lunar chino, participaron un dúo de cantantes campesinos, un músico callejero y una compañía de danza compuesta por trabajadores migrantes, algunos de los cuales se hicieron famosos de un día para otro.