Cicatriz que confunde

Aunque mucha gente se autodiagnostica con queloides, en la mayoría de los casos se trata solamente de una cicatriz atrófica.

Cicatriz que confunde
Cicatriz que confunde

Existe una gran confusión sobre las cicatrices en la piel, ya que es normal preocuparse cuando se tiene una herida en recuperación.

Sin embargo, no se debe autodiagnosticar la cicatrización de la herida como queloides. La dermatóloga Dora A. Martínez cuenta que “la gente está muy acostumbrada a decirle queloides a cicatrices muy grandes que parecen gusanos”.

Un queloide es el resultado de una mala cicatrización que “parece un pulpo y se sale de los contornos de la herida”, explica Martínez. La razón por la que se forman estas protuberancias es la falta de control de la piel sobre la cantidad de fibra de cicatrización que lanza.

De hecho, las cicatrices que parecen un gusano y no salen de los contornos de la herida son cicatrices hipertróficas.

A pesar de la confusión que generan las queloides, los cirujanos egipcios las descubrieron en el año mil 700 antes de Cristo. No obstante, no fueron identificadas como entidad hasta 1806, cuando el doctor Jean Louis Alibert las denominó “cracoides”, nombre que modificó por el actual debido a la similitud que guardaba con lo referido a patologías cancerígenas.

Hay una gran variedad de cicatrices, explica el dermatólogo Armando Mocci. Una herida que “se ensancha y además adelgaza la piel” es atrófica, mientras que una herida que “se engruesa y endurece” es hipertrófica. Además, existen las que pigmentan o manchan la piel.

“Una herida generada en un accidente en el que se pierde todo el espesor de la piel está en riesgo, pero hay otros factores”, aclara.

Estos factores incluyen muchas variables: desde la genética al color de la piel. Martínez explica que hay casos de familias enteras que sufren de mala cicatrización por un problema genético.

Influye también el área en la que se produce la herida. Si se genera en el cuello o el pecho, es más probable que se forme un queloide por la tensión de la piel, explica Mocci, sin embargo, pueden aparecer en cualquier parte, como en piercings.

Existen tratamientos para eliminar un queloide y para combatir su formación en personas genéticamente predispuestas.

“El mejor tratamiento, aunque doloroso, es la infiltración de corticoides de depósito”, dice Mocci.

Él y Martínez coinciden en que la peor opción es operarse, ya que los queloides vuelven a salir y habría que seguir tratando la cicatriz durante seis meses.


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